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1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

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1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Arial el Mar Nov 25, 2014 9:54 pm

La humanidad, especie más absurda. Un mal necesario para completar nuestras metas, muchas almas humanas eran convertidas en ángeles de poca monta, llevados a realizar trabajos que los arcángeles no querían cumplir. Humanidad de esas pobres almas que ya no existían, una vez que entraban a las puertas del cielo, nada quedaba como humano, sólo luz y deseos de ayudar a cumplir objetivos.
Humanos, que simples y complejos eran, subestimados por seres como yo y como los demonios. Mientras más los observaba más comprendía el simple deseo de las criaturas del mal por obtener la única parte que no era mundana. El alma era una parte de luz, tan bondadosa que nadie comprendía lo importante que era.
Viviendo con ellos, imitando cada movimiento que podía llegar a dar, comprendía que eran seres frágiles, fáciles de romper y corromper. Llenos de codicia, malicia y deseos perturbadores, todos poseían aunque fuera un pequeño secreto oscuro que no deseaban revelar pero que los atormentaban.
Ya nadie creía en Dios, unos pocos aún se refugiaban en lo que ellos creían que era la casa de Dios y sin más me adentré dispuesta a encontrarme con algo que me sorprendiera. Abrí las puertas de par en par y me encontré con una estancia vacía, sólo algunas pocas personas que se contaban como tres, estaban sumergidas en rezos casi inaudibles, pidiendo misericordia de algún secreto oculto, sufriendo por alguna falta de prudencia, suponiendo que en algún lado se encontraría Dios, dispuesto a escucharlas.
Me senté detrás de todo, fijando la vista en el Cristo que se hallaba sobre el altar pulcro y sin cura que dictara la misa. La cruz que sostenía la imagen del hijo de Dios, era enorme y de cualquier sitio donde uno se sentara se podía aprecia. La figura del hombre se encontraba con los ojos entre abiertos, sumido en un dolor profundo, el mismo que sufrió cuando dio su alma a los humanos, a esos mismos que lo habían traicionado y aun así permitió que lo crucificaran.
Miré a mi alrededor, murmullos y silencios que invitaban a callar cualquier pensamiento. Junté mis manos y comencé a rezar, pero no sabía a quién, ¿Podría mi padre escuchar mis rezos y ayudarnos? –Padre, Dios creador, necesito que me ayudes en esta misión. Necesito que nos envíes una señal a mí y a mis hermanos. Regresa- E hice un silencio, imaginando que en algún momento se dignaría a enviarme una señal. Si no lo había hecho durante mi estadía en la tierra, dudaba mucho que lo hiciera en aquellos momentos.
Nos despreciaba, tal parecía que odiaba a los de nuestra raza, la misma que este había creado para cuidar todo ser hermoso que habitaba la tierra antes de que se le ocurriera crear a una especie tan destructora como eran los humanos. Levanté con cuidado la cabeza y miré directamente al Cristo –Dime, Hijo de Dios ¿Por qué tu padre nos ha abandonado?- No quería resignarme, necesitaba encontrarle una respuesta a todo y sobre todo detener la guerra que estaba próxima a avecinarse. Detener a Gabriel era el objetivo, Uriel tenía ideas más claras y era evidente que si se ponía al frente lograría encontrar a Dios.
Noté que el recinto se vaciaba, pero yo no quería irme. Me quería quedar ahí. Al menos un buen rato.


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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Esteban Ferrari el Miér Nov 26, 2014 12:31 pm

La semana estaba comenzando a ser muy difícil para mí, a pesar de tener la compañía de mi Rey aun sentía que había algo que me faltaba, tenía la certeza que a pesar de convivir con Dicky mis sentimientos eran rechazados sin tener la mínima posibilidad de conquistar su corazón o por lo menos ser parte de su vida, aquello me dolía y sentía un rechazo hacía mí mismo que no lograba encontrarle sentido aun. Camine por las calles buscando al menos una mirada que me de una grata respuesta a todo eso o por lo menos que me hiciera sentir que no estaba tan equivocado con mi camino y que no bajara mis brazos ante la pérdida de sentimientos. Exhale un largo y agotador suspiro y me detuve en seco en la puerta de un bar, a pesar de tener el mío propio necesitaba de algo distinto, un lugar donde hubiera personas que no conocía y que otra persona me sirviera un trago en vez de ser yo mismo el cantinero y el cliente al mismo tiempo.
Coloque mi mano derecha sobre la puerta de madera, la cual se encontraba en un estado deplorable, y con un leve empujón abrí la puerta dejando ver el lugar. Di unos pasos hacia adelante y me detuve enseguida… No me sentía cómodo haciendo eso de nuevo, no ganaba nada emborrachándome de esa manera para borrar viejas heridas, tal vez se irían por un momento, pero luego cuando la lucidez volviera a mi cuerpo, vendría junto a él el dolor y la tristeza. Coloque mis ojos en el cantinero que apenas había notado mi presencia y recorrí el lugar con la vista, no quería quedarme allí, no quería terminar otro día tirado en alguna calle rogándole a un Dios que no existe el regreso de mis amigos. Baje la cabeza cerrando mis ojos por un momento y sin decir nada me fui del lugar.
Otra vez me encontraba en la calle buscando un poco de paz, algo que me diera un segundo al menos, de tranquilidad y felicidad, tenía una mezcla en mi cuerpo de querer hablar con alguien, gritar o salir corriendo de aquel lugar hacia lo desconocido desapareciendo una vez más de la vida de Dicky. Aunque intentara cubrir mis sentimientos hacia él, siempre había una situación que dejaba a la luz ver que aquello no había muerto nunca.
Gire en la esquina hacia la izquierda y me encontré parado frente a una hermosa iglesia que llamo poderosamente mi atención, a decir verdad no creía en aquel que gobernaba arriba, hacía tiempo que sentía que me había abandonado y no entendía la razón aun. Exhale un suspiro y sin otra opción en mente  y sin nada que perder me adentré a ese lugar, tal vez sería el único lugar donde encontraría algo de paz.
Eran pocas las personas en ese momento que buscaban un poco de paz y desahogo, por lo visto no era el único que buscaba una buena respuesta a como seguir en esta dura vida. Di unos pasos lentos y casi sin emitir sonido y tome asiento junto a una jovencita rubia quien parecía estar muy sumida en su rezo. Admiraba que todavía pequeñas jóvenes como ella fueran tan devotas de la religión. Me quede observándola un buen momento con una leve sonrisa en mis labios, aquella chica manaba una gran paz y podía sentirme a gusto a pesar de no saber quién era.
Desvié mi mirada por un momento de ella, ya que no deseaba incomodarla y clave mis ojos verdes sobre los santos que adornaban el lugar, realmente hacía tiempo que no iba a un lugar como ese, pero aunque rezara sabía que nadie en ese lugar iba a darme una respuesta.
-Perdón…
Dije casi en susurro y quitando mis ojos de las estatuillas volví a colocarlos sobre la jovencita rubia sentada a mi lado.
-¿Estas bien?.
No quería parecer un desubicado y mucho menos sacar a la joven  de su rezo, pero tal vez podíamos ayudarnos el uno con el otro o al menos iba a ser bueno escuchar una voz nueva en mi cabeza.
-Perdón si te interrumpí las oraciones. No fue mi intensión.
Me sentía algo avergonzado por lo que acababa de hacer, pero no había vuelta atrás, como mucho la joven se levantaría de la silla y se marcharía a otro sitio lejos de mí. Algo que no iba a sorprenderme, me acostumbraba a que las personas luego de conocerme se alejaran de mí. No tenía una vida normal, pero era la que me había tocado y está conforme con ello.







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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Arial el Jue Nov 27, 2014 8:25 pm

Cristo no me contestaba, mi padre no me enviaba ni una pizca de misericordia, nada que pudiera saciar la pena y la ansiedad. Nunca imagine que los humanos pudieran sentir tanto y a la vez no dejarse llevar por aquellos sentimientos tan banales.
Era uno de los motivos por el cual para nosotros aquellos seres eran tan inferiores y frágiles, con algunas palabras aquellos podían darle el alma a cualquiera. Eran tan predecibles, pero al mismo tiempo tan irracionales.
Los humanos no eran de mi devoción, para mí ellos eran meros experimentos de nuestro padre, quién aburrido de sus hijos perfectos como nosotros, decidió crear una raza inferior para que nosotros pudiéramos estar al tanto de ellos y enseñarles las cosas buenas que podían existir en la tierra, esa era la misión de Adán y luego de Lilith, quién cansada de un paraíso perfecto y sin sobre saltos decidió alejarse y convertirse en uno de los demonios. El primer arcángel que se quejó y observo que los humanos eran una pérdida de tiempo, fue mi hermano Lucifer, quién alegando que ellos serían la perdición y que Eva no era una buena solución, todos comenzaron a sospechar que Lucifer estaba celoso y fue así como tras cometer varios errores y agrupar un cierto número de nuestros hermanos para revelarse contra Dios, fue desterrado del cielo y cayó en lo más profundo de la tierra para convertirse en el amo y señor del inframundo, del infierno.
Tenía sentimientos encontrados para con ellos, por un lado los humanos eran importantes, si bien eran seres sumamente inferiores, se podía destacar que ellos eran realmente impresionantes, con sus reglas mal implementadas, cada humano era diferente del otro, con ideas extrañas, con una simpleza y una complejidad que dejaba asombrado a todo aquel que se detuviera a pensarlo.
Noté que no me encontraba sola, que a unos pocos centímetros de donde me encontraba yo, había alguien más. Levanté la vista de mis manos que aún seguían cruzadas y giré apenas mi cabeza para encontrarme con un humano. Cargaba una pena, quizá pensaría que estando en aquel sitio silencioso podría encontrar alguna solución, quería decirle que no, que allí no habitaba Dios y que este no le contestaría. Escuché su voz, simple, atractiva y sumisa.
Clavé mis ojos azules en los verdes del hombre y sonreí, sabía que los humanos usaban esa expresión para resultar agradable a los otros mortales –No me has molestado en lo absoluto- Comenté mientras hacía un ademán con la cabeza, me resultaba mucho más provechoso si entablaba conversación con un humano hombre para conocer más a fondo expresiones de estos –Me encuentro bien, gracias. ¿Qué te trae a este recinto? ¿Vienes a buscar respuestas?- Comprendí en mi estadía en la tierra, que los humanos eran demasiado curiosos y que la misma curiosidad los llevaba a la decadencia misma o a encontrarse con personas interesante, entrelazando sus propios vínculos, quizá de esa forma podría dar con mi Padre.
-He venido a buscar respuestas, pero no he encontrado ninguna- Solté sin miramiento mientras dirigía mi mirada en la imagen del Cristo -¿Por qué emanas una tristeza absoluta?- Nuevamente lancé una pregunta, estaba ansiosa, otra vez, por conocer sus pecados, sus razones de que estuviera allí y que lo traía a buscar respuestas a un sitio donde se consideraba la casa de Dios, quién nos había abandonado a todos -¿Crees que existe un Dios que nos revela las respuestas de nuestras preguntas?- Volví a mirarlo, los humanos seres tan frágiles y tan vulnerables, pero tan hermosos, cada uno llevaba consigo una hermosura que era difícil de explicar.


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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Esteban Ferrari el Dom Nov 30, 2014 1:27 am

Note sus ojos azules sobre mí y por primera vez y después de tanto tiempo sentí una enorme paz, había algo en su mirada que daba la tranquilidad que cualquier persona necesitaba aunque no lograba distinguir que era. Me sentí a gusto al ver que mis palabras no la habían molestado en lo absoluto y aun se encontraba sentada a mi lado. Dibuje una pequeña sonrisa en mi rostro y me quede escuchando sus palabras por un momento, su voz era suave al igual que su mirada y su tranquilidad hacia que cualquier persona que se encontrara cerca de ella se sintiera a gusto. Era como si en aquellos momentos un ángel había bajado a escuchar mis penas, aunque sabía que aquello era imposible, en mi poco tiempo como cazador jamás me había cruzado con un ángel y no creía que se ocultaran en las iglesias, era algo paradójico dentro de todo y bastante irreal.
-Sí, aunque  pocas veces encontré la respuesta correcta. Intento comprender las cosas que me pasan en la vida. ¿Te paso alguna vez no entender porque te pasan algunas cosas en la vida?.
Sabía que aunque ella me había dicho que estaba bien, se notaba en sus ojos azules que algo la estaba poniendo triste y buscaba, al igual que yo, una respuesta a ciertas cosas que sucedían en la vida, era muy difícil sentirse solo y perdido en la vida sin una persona que te de una mísera palabra de aliento, desde la muerte de mis amigos no había recibido consejos de nadie y había tenido que aprender a sobrevivir solo en ese infierno de mundo.
Observe como la jovencita quitaba sus ojos de mí y con las últimas palabras posaba su mirada en la imagen del Cristo, por lo visto todos buscábamos lo mismo en ese lugar, una respuesta, aunque fuera mínima a las cosas que nos tocaba vivir o por lo menos una ayuda para encontrar un camino de paz y tranquilidad, donde uno pudiera vivir su vida a gusto.
-Creo que hoy no nos escucharan.
Dibuje una pequeña sonrisa casi forzada en mis labios y coloque mis ojos en la misma imagen que ella, sin duda mi idea con respecto a la iglesia no había cambiado en lo absoluto, ese lugar podía darte algo de paz y tranquilidad con tus pensamientos, pero nadie te daría una respuesta a los problemas, aunque rezaras y fijaras la vista en los santos, ellos no tomaría vida y forma para darte la respuesta a los problemas, ellos seguirían allí observando el cielo con una simple imagen de paz, aunque pasáramos horas mirándolos, aquellas imágenes no iban a cambiar. La voz dulce de la jovencita hizo que quitara mi mirada de aquellas imágenes y volviera a colocar mi atención en ella.
-No me tocó vivir la mejor vida. Perdí a mis amigos hace un tiempo en un incendio y al amor de mi vida quien creía muerto y hace poco apareció. Llore noches por alguien que pensé que estaba muerto y no era así.
Baje por un momento mi mirada y entrecruce los dedos, realmente había pasado noches y horas llorando por mi Rey, creyendo que jamás lo volvería a ver, sentía aquellas noches como el pecho, el corazón y el alma se me partían en mil pedazos, intentaba recordar su aroma, su mirada y su sonrisa todas las noches teniendo la esperanza de que a pesar de que el tiempo corriera jamás olvidaría esos detalles de él, aunque el miedo me aseguraba que con el correr de los años aquellos hermosos recuerdos de Dicky se borrarían. Trague saliva intentando desarmar el nudo que comenzaba a formarse en mi garganta, a pesar de tener a mi Rey con vida, aun sentía la angustia de las noches de soledad en mi bar, sin mis amigos y sin él.
-Lo siento, creo que fue mucha información junta.
No me acostumbraba a hablar con personas desconocidas sobre las cosas que me sucedían en la vida, con el correr del tiempo y desde muy chico había aprendido que la mejor manera de sobrevivir en ese mundo cruel era manteniendo el mayor silencio posible, de ese modo nadie me conocería y nadie podría lastimarme.
-Y vos ¿Qué me contas? ¿A qué le buscas una respuesta en este lugar?.
No deseaba sonar entrometido en sus asuntos y mucho menos desconcentrarla de sus oraciones, ya había sido bastante grosero al entablar una conversación en un lugar tan tranquilo y silencioso como ese, con cada palabra que salía de nuestros labios, a pesar de ser casi en susurro, se podía escuchar el eco en aquella enorme y bonita iglesia. Escuche luego atentamente su pregunte y me quede por un momento en silencio, muchas veces me preguntaba a mí mismo ¿Realmente existe un Dios en algún lugar? Y aunque pasara noches preguntándome aquello, nunca encontraba una respuesta, por lo menos no en mí.
-Ni siquiera creo que haya un Dios. Yo me pregunto ¿Habrá alguien que te dé una respuesta a todo esto? Y no me refiero a un Dios, me refiero a un humano, como vos o como yo.
Necesitaba ver a alguien físicamente para creer que aquellas respuestas eran justas y seguras, nadie bajaría del cielo a darme una solución a mis problemas, aquellas cosas solo pasaban en los dibujos animados y en las películas.







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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Arial el Dom Nov 30, 2014 11:27 pm

Una media sonrisa hice que apareciera en el rostro de la humana, a veces resultaba tan difícil manejarlo que me sorprendía cuando accionaba alguna parte del cerebro para que el cuerpo que ahora manejaba hiciese lo que yo quisiera. No sentía placer, ni repulsión al respecto. Lo que me sorprendía era como los demonios podían simplemente hacerse de un cuerpo para manejarlo a su antojo sin tener una pizca de remordimiento, no entendía el motivo por el cual aquellos seres malignos podían gobernar la tierra y nosotros, los ángeles, simplemente sentarnos desde nuestras nubes a contemplar como aquellos seres hacían a su antojo.
Mi vida había sido siempre de lo más tranquila y placentera, mi única preocupación eran que las revelaciones que debía impartir estuvieran a tiempo para entregar a aquellos que eran los elegidos, luego todo acababa. Cuando Dios se marchó, empecé a darme cuenta de que cosas más graves estaban sucediendo y que era de suma urgencia actuar –Mi vida comenzó hace poco, mis preocupaciones eran totalmente estúpidas a comparación de lo que puedo vivir ahora. ¿Qué te aqueja?- Pregunté ladeando el rostro, alejando mi mirada del Cristo que seguiría allí después de todo. El humano ocultaba mucho dolor, no podía ayudarlo, no tenía permitido verme envuelta en la vida de ningún ser que no fuera ángel y alguno de los elegidos.
Negué con la cabeza, estaba claro que hoy no era el día que escucharían a un ángel caído y a un humano con sus penas y tampoco el resto del año, Dios había decidido marcharse por tiempo indefinido sin prestar más de su tiempo, dejándonos a todos completamente desahuciados –No, no creo que nos escuchen hoy ¿Algunas vez has considerado que existe alguien que nos ha escuchado? Por algo pone situaciones ya sea lindas o feas en el camino, para aprender- Clavé mis ojos en los de él, ocultaba una verdad que lo aniquilaba, tenía que averiguar cual era el motivo por el que se encontraba en aquel sitio tan solitario y sumido en imágenes tan extrañas como aquellas –Es mucho más fácil echarle la culpa a todos aquellos que no podemos ver, que son omnipresentes como Dios- Así eran los humanos, para ellos era más sencillo culpar a Dios de todo lo malo que sucedía y cuando pasaban cosas buenas se lo atribuían muchas veces a sus logros, tenían que aprender que las consecuencias eran precisamente por las decisiones que tomaban al respecto de lo que sucedía en cada obstáculo.
Suavemente asentí con la cabeza –Lamento lo de tus amigos, estoy convencida que de seguro se encuentran en un lugar mucho más seguro- No me encontraba convencida de ello. Gabriel se encontraba al poder en aquellos momentos pero no sabía como funcionaría ahora la muerte y todas sus parcas, se suponía que nada cambiaría, pero lo dudaba mucho. Mi rostro no decía nada, era tan difícil parecer humana -¿Por qué te aflige que el amor de tu vida este sano y salvo? ¿No tendrías que estar contento?- ¡Los sentimientos humanos, tan complejos! Ellos eran tan retorcidos, cuando debían estar contentos y felices, siempre encontraban la manera de sufrir y llorar, a veces no los comprendía y este era un claro ejemplo, alguien que se había dado por enterado de que su gran amor (Descubrí que los humanos amaban con furia y se aferraban a aquel sentimiento, por más sufrimiento que les llevara) había regresado de entre los muertos y sufría por ello, cuando en realidad tendría que tener un sentimiento contrario, comenzaba a sospechar que los seres como aquel hombre, eran demasiado complejos para entenderlos en una hora.
Dejé escapar un suspiro, recordaba que los humanos solían hacerlo cuando realizaban algún tipo de pausa o algo por el estilo. En mi estadía en la tierra, me había hecho de una lista de las acciones que realizaban aquellos para pasar desapercibida, todavía no me encontraba familiarizada con ello pero todo se estaba dando tan rápido –Mi padre ha desaparecido y mis hermanos y yo estamos en su búsqueda. No resulta muy sencillo, encontrarnos en un sitio que no conocemos y tratar de acostumbrarnos a lo que es nuevo para nosotros- Lo miré, brindándole una media sonrisa en los labios de la humana que poseía ahora.
-¿Qué tipo de respuestas buscas?- Solté la pregunta esta vez moviendo apenas mi cuerpo, quedando cara a cara al hombre, del cual todavía no sabía su nombre y de paso quedando de espaldas a los demás santos que se hallaban en la iglesia –Nadie te va a dar las respuestas que tanto deseas porque eres tu el que tiene que encontrarlas, a veces es más sencillo que alguien te las dé y sé que muchas veces es más fácil recurrir a las magas y hechiceras para que den un panorama del futuro, cuando en realidad uno siempre lleva las respuestas- Estaba hablando de más, era mejor que cerrará el pico antes de que alguno de mis hermanos escuchará aquella conversación y me castigaran luego –Dime, no sé tu nombre. Soy Arial- Y me pregunte a mi misma como tendría que saludarlo. Me acerqué a él y le di un beso en cada mejilla, como había visto que hacían en la televisión.


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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Esteban Ferrari el Mar Ene 06, 2015 3:50 pm

Fruncí levemente el ceño ante las palabras de aquella jovencita, no lograba comprender porque su vida había comenzado hacía poco tiempo, a pesar de no llevar consigo muchos años, estaba seguro que su vida había comenzado unos veinte años atrás aproximadamente. Opte dejar mis pensamientos de lado y bajando un poco mi mirada me atreví a preguntar por aquello que tanto me inquietaba.
-Perdón que te pregunte… pero ¿por qué decís que tu vida empezó hace poco? A veces cuando crecemos los problemas son más grandes que otros, pero problemas siempre tenemos.
Era muy difícil  y hasta creo imposible no tener en nuestras vidas algún problema que nos oscureciera el alma y nos hiciera ver nuestras vidas como una perdida completa del tiempo. Fue en ese entonces que recordé las miles de noches que pasaba solo en un bar, bebiendo algún líquido fuerte para calmar aquella agonía de estar solo en el mundo sin un objetivo que cumplir. Exhale un largo y casi agotador suspiro y me quede en silencio por un momento, la pregunta de aquella jovencita era buena y era bueno preguntarse uno mismo… ¿Realmente había alguien en la tierra o en el cielo que nos escuchara en nuestros peores momentos?... Desvié mi mirada de mis propias manos y coloque mi atención en ella, admiraba la paz que llevaba consigo a pesar de tener miles de problemas sobre sus pequeños hombros.
-Gran pregunta… No creo que haya alguien que nos escuche, ni en las buenas y mucho menos en las malas. Las cosas suceden porque nosotros las llevamos a que pasen, nadie manda nada. La vida no es un manual, hacemos lo que podemos sin que nadie nos dirija la vida ¿Vos qué pensas?.
Se notaba a simple vista que la jovencita aun creía que había una especie de Dios que nos dictaba con hechos lo que debía suceder en nuestras vidas y no juzgaba su pensamiento, yo pensaba de la misma manera años atrás, pero con el correr de los años mis pensamientos habían cambiado, comprendí que las cosas solo suceden porque nosotros las buscamos, ya sean buenas o malas, nosotros somos los propios y únicos creadores de nuestros actos y nadie escuchaba nuestras plegarías, nuestras tristezas y mucho menos nuestros deseos.
Comprendí por sus palabras que tal vez la información de mi vida había sido muy dura para alguien que apenas me conocía y era entendible que sonara un tanto egoísta con lo que acababa de decir con respecto a Dicky, realmente no deseaba extenderme mucho en las explicaciones, ya era demasiado compleja mi historia como para abrumar a la pobre jovencita que había ido a aquel lugar a buscar paz y se había encontrado con un loco que contaba su vida a los cuatro vientos sin importar quién era.
-Lo siento… No es que me ponga mal que él este con vida. Solo que no es un amor correspondido. Él no siente lo mismo por mí.
Aunque intentara aclarar un poco las cosas, comenzaba a sentir que cada vez empeoraba todo y la expresión de la joven en su rostro me daba a entender que aunque lo intentara no podía seguir el hilo en la conversación.  Escuche como un pequeño suspiro salía de sus labios y me limite a observarla detalladamente, era extraño como de un minuto a otro podía cambiar las expresiones en su rostro, como si todo lo que sucedía a su alrededor no llegara a sentirlo de verdad. Deje aquellos pensamientos de lado y coloque toda mi atención a su historia, era realmente triste saber que se encontraba sola en un lugar donde no conocía a nadie y sin saber nada de su padre, me parecía que era muy jovencita como para tener que pasar por esas circunstancias, pero como era de esperarse, la vida nunca te avisaba cuando se aproximaban las cosas malas.
-Lamento mucho lo de tu papá. ¿Hicieron la denuncia a la policía? Puedo ayudarte a buscarlo si queres, conozco bastante este lugar y tal vez tu padre ha venido a mi bar alguna que otra vez. ¿Tenes una foto de él?.
La mayoría de los padres abandonaban a sus hijos para dedicarse a la cacería y tal vez el padre de aquella jovencita estaba haciendo los mismos pasos que los demás cazadores, seguramente había caído en mi bar en alguna ocasión junto con algún grupo de cazadores en busca de un descanso y podría darle una buena noticia a la jovencita y a sus hermanos, aunque no sería yo quien comentara el verdadero oficio de aquel sujeto, ese era su trabajo, no el mío.
-¿Cuántos hermanos son? Por lo menos tienes familia en la que puedes apoyarte en estos momentos difíciles.
Le dedique una pequeña, pero agradable sonrisa, realmente era feo estar solo y sin el apoyo de un padre, pero quería darle una pequeña esperanza de que todo iba a salir bien y que con un poco de suerte el rostro de su padre me resultara conocido por su presencia en el bar.
Note como con un leve movimiento dejaba atrás la imagen de los santos y colocaba toda su atención en mí, sus palabras eran tan ciertas que me parecía absurdo el haber entrado a una iglesia en busca de alguna respuesta, sabía que ahí no iba a encontrar nada, solo estaba perdiendo el tiempo. Deje que terminara la oración y asentí levemente con la cabeza, la respuesta estaba en mi…. Pero ¿Cuándo la encontraría?.
-No creo en las brujas que dicen lo que pasara en el futuro. Sé que lo que busco tampoco está en mí, sino en él. Y desafortunadamente no puedo entrar en su cabeza. ¿Deseaste alguna vez entrar en la mente de alguien? Es extraño lo que el otro puede pensar.
Muchas veces había querido entrar en la mente de mi Rey, sus actos podían decirme muchas cosas, pero estaba seguro que sus pensamientos no iban junto con lo que solía demostrarme, aunque en miles de ocasiones él me había rechazado, sabía que sus pensamientos jugaban con otro tipo de palabras… tal vez era él mismo el que no aceptaba lo que realmente sentía y dejaba que sus propios actos ganaran sobre sus verdaderos sentimientos… o tal vez eso era lo que yo quería que sucediera… Fue entonces donde comprendí que en aquel lugar solo había tenido la suerte de conocer a aquella jovencita, pero que nadie me daría la respuesta a lo que yo quería que sucediera.
-Que mal educado que soy. No me presente.
Sonreí ampliamente y separando mis manos, estire una de ellas para presentarme cordialmente ante la señorita que tenía sentada frente a mí.
-Es un gusto Arial, yo soy Esteban. Y debo admitir que tenes un nombre bastante raro, poco común. ¿Tiene algún significado?.
Sin duda era un nombre hermoso, pero jamás había escuchado un nombre de ese estilo, al decirlo uno podía sentir paz y tranquilidad, al igual que su propia presencia.
-¿Queres ir a tomar algo? Yo invito. Creo que será más cómoda la charla en una cafetería que acá. ¿No te parece?.
No deseaba incomodarla y mucho menos que pensara que era algún demente con extrañas ideas en mi cabeza, solo esperaba encontrar un lugar donde no tuviéramos que medir el tono de voz para entendernos el uno con el otro.



((OFF ROL: Lamento la tardanza User. Prometo estar mas activo de ahora en adelante. Saludos!))







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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

Mensaje  Arial el Miér Ene 14, 2015 2:11 am

Me quedé callada mientras escuchaba las palabras del humano. Para él la vida no era un manual, no era algo pre destinado, simplemente ellos eran los dueños de esa pequeña vida que Dios les había dado el visto bueno para que nacieran. Me sorprendía como aquellos seres tan inferiores y que mi padre amaba tanto, creyeran que eran los dueños de una vida que ni siquiera cuidaban. Sus pequeños y frágiles cuerpos eran sometidos día tras día a situaciones complicadas. Algún que otro humano cuidaba su envase pero no lo que contenía. El alma era un objeto tan preciado que no cuidaban en lo absoluto –Dices entonces que la vida es una caja de sorpresas que lo haces tú con tus decisiones pero ¿Quién pone esas metas en tu cabeza?- Inquirí curiosa ante la respuesta del humano.
Para mí cada uno llevaba a cuestas un destino que era indispensable cumplir, podía llegar a presentar variaciones y no ser tal cual se ha pensado, pero sin embargo siempre conducía al mismo destino y lo empujaban a tomar las mismas decisiones y fue en aquel preciso momento que se me vino a la mente otra pregunta que hacerle al humano que tenía frente a mí –Si yo te concediera la oportunidad de volver el tiempo atrás ¿Cambiarías algo de tu vida?- Si bien la pregunta había saltado de mi boca, no pretendía llevarlo a cabo. Como ángel podía lograr los viajes en el tiempo, requerían mucha energía angelical, pero se lograba con mucho esfuerzo, sólo en casos extremos.
-Antes había un padre que escuchaba todas nuestras plegarias- Dirigí mi mirada hacia la imagen de Jesús que colgaba en aquel recinto triste y vació, donde reinaba un silencio quebrado por nuestras palabras –Hasta que decidió marcharse- Concluí mientras entrecerraba mis ojos. Aun no comprendía el motivo por el cual nuestro padre había decidido soltar nuestra mano, y no encontraba el propósito de todo aquello. Nos había abandonado y no sólo a nosotros, sino también a aquellos seres que el propio Dios decidió crear, colocando a estos seres frágiles un alma que era como el corazón de un ángel y la voluntad de un demonio.
Ladeé el rostro para dirigir mi mirada al humano que hablaba sobre un amor no correspondido. No comprendía como los humanos no podían amarse, consideraban que se debía a la empatía que era necesaria para llegar al corazón para convertirse en verdaderos devotos. Escribían canciones al respecto, donde profesaban un amor tan dulce y antinatural, lleno de variaciones que motivaban a uno a encontrar al amor de su vida, mientras que otros, luego de descubrir con gran fervor que han amado, se dan cuenta de que es una gran mentira y se ven desilusionados y lo describen como una ruptura a su corazón. Tal parecía que él estaba viviendo esa extraña experiencia con alguien que no podía entregarle cien por ciento su corazón –Hay muchas formas de amar. He leído poesías que son escritas por individuos como tú que han desempeñado con gran éxito, que los gestos más pequeños e insignificantes son los que demuestran amor, quizá él no te ama como a ti te gustaría que lo hiciera. Ustedes son entes que se mueven por puro egoísmo- Había hablado de más, comprendía mi error, pero quería que al menos un ser humano que se topara en mi camino, escuchara lo que tenía que decirle. Me había puesto como misión cuidarlos, porque mi padre así lo quiso, pero no quería decir que fueran de mi devoción.
Las palabras que decía el humano eran divertidas. Esbocé una sonrisa, aquellas expresiones aún me costaba dominarlas, pero podría llegar a convertirme en una más, si me esforzaba lo suficiente –No, no tengo foto de mi padre- Dios era omnipresente y cada uno tenía un aspecto diferente de él –Gracias por querer brindarme un poco de ayuda, pero ya daremos con su paradero. Será difícil, pero mis hermanos y yo encontraremos la forma de hallarlo- Asentí con la cabeza, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para hallarlo y que nos diera el motivo por el cual se había marchado sin decir nada.
-Somos muchos hermanos ¿Tienes hermanos?- No quería hablarle de mis hermanos, los ángeles, no veía el momento para que el humano supiera de la existencia de ellos. Noté que él llevaba una mirada triste, cansado de pensar. Quería darle un respiro y que pudiera al menos descansar una sola noche que no surgiera nada en su cabeza, pero tenía prohibido meterme en la vida de los humanos, a menos que fueran mis protegidos.
-Las respuestas no las tienen las brujas que dicen tirar las cartas. Hay que ser paciente, llegan, tarde pero llegan- Quería darle alguna palabra de aliento, pero no se me permitía meterme demasiado. Sentía  afición  por el humano que muy amablemente había decidido sentarse al lado mío y entablar una conversación -¿Por qué sientes interés de entrar en la cabeza de alguien? ¿Qué te aflige? ¿Qué deseas con tanto fervor saber?- Los humanos, con la ansiedad de querer saberlo todo.
Noté como levantaba una mano que sostuvo en el aire, mientras pronunciaba su nombre. Me fijé en aquellos dedos largos y me percaté de que los humanos se presentaban de esa forma, lo había visto hacer ese gesto varias veces. Sonreí y también estiré mi mano para apoyarla sobre la de él –Esteban, es un gusto- No sabía si había formulado bien la frase, pero se asemejaba a lo que él acababa de decir –Arial significa Dios revelador ¿Qué significa Esteban?- Pregunte curiosa.
Me quedé escuchando sus palabras, otras de las actividades que les gustaban a los humanos. Reuniones en sitios donde infusiones era lo principal. Si quería parecerme a ellos tenía que seguirle el juego –Claro, me parece perfecto- Me levanté de inmediato del asiento de madera y lo mire desde mi posición –Soy nueva en la cuidad, no conozco nada- Comenté, esperando pacientemente a que Esteban, se reuniera conmigo.



Off: User de Esteban ¿Dónde continuamos el rol? ¿Aquí o en la cafetería?


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Ángeles
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Re: 1x02 En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo

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