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001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

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001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Lun Sep 29, 2014 2:27 pm

- ¿Quién eres tú? - dijo la Oruga.
No era una forma demasiado alentadora de empezar una conversación. Alicia contestó un poco intimidada:
- Apenas sé, señora, lo que soy en este momento... Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces. 1


Me encogí en la butaca acercando las rodillas a mi pecho. Adoraba ese lugar. Hacía meses que había encontrado en él mi segundo hogar. Todas las tardes, después del turno matutino en la cafetería o antes del turno nocturno, iba a encerrarme allí y a llenarme del olor a polvo de los libros viejos. La biblioteca era un hospital para mi mente agobiada, me mantenía distraída. Cuando ponía mi atención en una historia reducía casi al mínimo mi habilidad. Tenía paz, solo por unos momentos podía escapar de aquella ventana al futuro que tenía dentro de mi cabeza. Un sonido llamó mi atención y levanté la vista del libro.

- Cerraremos en quince minutos. ¿Segura que no quieres llevarte ese libro? - me dijo, la bibliotecaria.
- Segura. Me gusta leerlo aquí. - indiqué con una sonrisa.
Me levanté de la butaca dispuesta a guardar el libro en su respectivo estante, como hacía cada tarde. Caminé entre las hileras de bibliotecas hasta dar con el lugar que buscaba y guardé el libro en su lugar. Todo estaba atestado de polvo, debía ser imposible mantener completamente limpio un lugar tan grande. me quedé curioseando los títulos que había en los estantes hasta que uno llamó mi atención: "Entrevista con el Vampiro"

Tomé el libro entre mis manos con las cejas fruncidas. ¿De verdad había gente que escribía sobre esas cosas? No entendía cómo había gente que se mofaba de los vampiros cuando realmente eran criaturas horrendas que gozaban asesinando gente. No entendía cómo alguien podía hacer gracia de las criaturas que eran objeto de mis pesadillas en la vida real. Eso era escalofriante.
Devolví el libro a su lugar y me encaminé hacia la salida.


1:
Extracto de "Alicia en el País de las Maravillas"de  Lewis Carroll


Última edición por Livila West el Sáb Oct 18, 2014 8:41 pm, editado 2 veces
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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Ruby el Dom Oct 12, 2014 12:10 am

Alcé la vista y allí me encontré con la imponente biblioteca. Cuando era humana quizá me hubiera gustado verme envuelta en una cosa semejante, pero ahora que era un demonio no tenía realmente tiempo de sobra para sentarme a leer ningún libro. Sonreí, allí encontraría a alguien que me daría una manito. Entré –Estamos cerrando- Me dijo el chico. Lo miré y le dedique una sonrisa, estaba de buen humor, no deseaba asesinarlo, además no estaba haciendo nada malo, simplemente recordándome de que estaban próximos a cerrar –Que maravilla, será solo un momento- Abrió la boca para protestar; no le di tiempo ni de pronunciar ninguna palabra, le di de lleno en el medio de la cara, produciendo que todo su cuerpo se lanzará, como si fuera una marioneta, sobre la silla. Se había desmayado ante el impacto –Así dejarás de molestar- Desvié la mirada, no era el momento para hablar con alguien que de seguro no me respondería enseguida.

Caminé por los pasillos silenciosos, realmente allí no había nadie, ni un alma a quién torturar, pero si existía una rubia con la que si quería charlar. Me dirigí a todas las secciones a las que podría llegar a estar y efectivamente, allí se encontraba, con un libro entre las manos ¿Qué estaba leyendo? Una media sonrisa se dibujó en mi rostro, me encaminé en su dirección -¿Ahora te gusta leer sobre vampiros?- Le pregunté tomando uno de los ejemplares que había alcanzado –Alicia en el país de las maravillas, Hummm…- Meneé la cabeza y lo volví a colocar el libro en su sitio, me traía ciertos recuerdos a la cabeza, así que prefería alejarlo de mí –Es un placer volver a verte, te diré que eres una de mis humanos especiales favoritas.- Sam se encontraba primero en mi lista de favoritos –Te he estado buscando- Le dije mientras apoyaba mi espalda en uno de mis estantes y la mire desde mi posición -¿Qué ha sido de ti todo este año?- Le pregunte, aunque sabía lo que había hecho, a todos los tenía bien vigilados, y más sabiendo que en cualquier momento la tierra se convertiría en un caos y que nadie podía escapar de eso. Tampoco se sabía a ciencia cierta, en quién se podía confiar y en quién no ¿Ella confiaría en mi? No, claro que no, porque le había metido en la cabeza que los demonios eran malos ¡Vamos, denos una maldita oportunidad! Los humanos eran tan susceptibles.

-¿Quieres que tomemos asiento? No sé si estos estantes duraran mucho con mi peso puesto en ellos y necesito hablar contigo- La tenía vigilada, esperaba que no se le ocurriese correr hacia la salida, porque conocería mi lado negativo y era precisamente lo que en aquellos momentos no quería. Estaba de buen humor, así que Livila pórtate bien.



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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Dom Oct 12, 2014 11:09 pm

Un ruido me hizo apartar la vista de la estantería por un momento.
Debe haber sido el viento. Tranquila.
Sacudí mi cabeza para alejar el mal pensamiento. Aún no había superado del todo mi "fobia" a las bibliotecas y cualquier ruido extraño tendía a sobresaltarme. Intenté dejar bien acomodados los libros, aunque claramente volvería al día siguiente...


- ¿Ahora te gusta leer sobre vampiros? -
Esa voz hizo que mi estómago se retorciera en un intrincado nudo que amenazaba con cortar el flujo sanguíneo de todo mi sistema digestivo.
Tiene que ser una broma.
Tragué saliva y volteé, casi obligada, para encontrarme con la mirada de una de las últimas personas que deseaba cruzarme en ese momento: Ruby. En realidad, en cualquier momento. Supuse que "¿Qué demonios hacés aquí?" sería una forma descortés y vulgar de iniciar la conversación, así que dejé que ella iniciara el diálogo mientras trataba de que mis músculos faciales volvieran a su estado normal de relajación.
- Veamos, la última vez que un demonio entró en esta biblioteca no tuve una de las tardes más gratas de mi vida. Así que no estoy segura de si "también me da gusto verte" sería una frase apropiada para este momento. -
Una de las últimas veces que había visto a Ruby casi había conseguido que una arpía me arrancase la cabeza. ¿Cómo es que los problemas siempre me perseguían cuando aquella mujer estaba en un radio menor a 1 kilómetro de mi persona?

Las cosas empeoraban dentro de mi cuerpo con cada una de sus palabras. Cada una de mis células parecía estar colapsando internamente y cuando mencionó el nombre de Sam, mi cabeza explotó. ¿Cómo había sido tan ingenua de pensar que podría huir de mis problemas, de Ruby, de todo? Nos habíamos separado con la promesa de que conseguiría que Sam usase sus poderes y, si me había estado siguiendo tan bien como decía, ella sabía que no había cumplido con mi parte del trato.

- ¿Qué ha sido de ti todo este año? -
- Estuve lavando platos, tratando de mantenerme fuera del radar de los monstruos... Tu sabes, lo usual. -
¿Cuál era el propósito del encuentro? Ruby me había encontrado porque así lo había querido. Estaba bastante segura de que sabía incluso cuántas veces por día iba al baño. Sabía que me tenía vigilada. Si había decidido aparecer tenía dos opciones, o era algo bueno o algo muy malo. Me invitó a sentarme porque reclamaba que necesitábamos hablar. Aún armada y con el agua bendita que Sam me había dado, mi imprudencia tenía un límite. Algo había aprendido: a no ser estúpida y tratar de que no me maten.
¿Quería hablar? Hablaríamos. ¿De qué? Aún no lo sabía.

El horario de cierre de la biblioteca era lo que menos me preocupaba. Estaba segura de que el pobre bibliotecario estaría inconsciente dormitando en alguna parte. Por lo poco que conocía a Ruby, sabía que una de las cosas que odiaba era que le dijeran que no.
Me moví lentamente, para que leyera en mi que no era mi intención huir, y me senté en la butaca que estaba ocupando hacia unos momentos.
- Siéntate. Estoy segura de que tenemos mucho con lo que ponernos al día.  -
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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Ruby el Sáb Oct 25, 2014 8:08 pm

La sonreí, era de admitir que de todos los seres humanos especiales con los que había tenido el placer y no tanto, de encontrarme en mi camino y aunque sociabilizaba con alguna que otra blonda, ella era realmente mi preferida. Hice un ademán con la mano –Hay muchacha, yo sé que de todos los demonios que te has cruzado, yo sigo siendo la mejor- Sonreí, está vez mostrando mi dentadura. Podía parecer no tal mala, o quizá era al revés, podía parecer muy mala, pero muy en el fondo, a la izquierda, pasando dos puertas del infierno y quizá saliendo por la ventana, podía ser no tan mala. Si mi objetivo estaba cerca y necesitaba alcanzarlo, sinceramente no me importaba que estuviera alguien allí mendigando un poco de piedad ¡Qué diablos! Tenía que acabar con ellos y chau! A otra historia. Así viví en el infierno, de tortura en tortura y una vez que había descubierto mi salida al mundo de los humanos no pensaba desperdiciarlos y más sabiendo que podía crear mi propio ejército…bueno era mucho desear, aunque no era una mala idea –Admite que me has echado de menos, al menos yo lo he hecho- Le dije volviendo a colocar el libro que sostenía en mi mano al cual ya le había quitado importancia –No he sabido de ti…- Hice la que sacaba cuentas mentales de cuantos meses habían pasado desde nuestra última charla –Creo que un año-Asentí con la cabeza, pero eso no quería decir que no la mantuviera vigilada.

Si bien la mantenía vigilada por uno de mis allegados más leales, tenía que ser sincera y decir que era un completo imbécil. Recordaba que cinco meses atrás se presentó ante mí con la mención de que Livila había desaparecido de su radar. La furia que sentí se vio reflejada en las heridas que presentó el día después –Pensé que ibas a ser mucho más escurridiza, pero te has portado muy bien ¿Qué ha pasado con tu amiguito el cazador? Ese que te seguía a sol y sombra- Le pregunte, no recordaba si en algún momento Irons y yo nos habíamos encontrado, tal parecía que no había sido demasiado importante en mi vida –No me digas que te dejo- Tan buena no podía ser, después de todo era un demonio y necesitaba meterle el dedo en la llaga porque esa era mi misión. Luego recordé que alguien me había mencionado el nombre de aquel cazador ¿Por qué? Ay! No me venía a la mente, ya aparecería si resultaba importante.

Nos sentamos, yo prefería sentarme frente a ella y mirarla directamente a los ojos –No has cambiado mucho, aunque me contaron que el pequeño Sam todavía no ha puesto en práctica sus poderes- Ahí aparecía la primera bomba, necesitaba ver la cara que ponía cuando de mi boca salieran esas palabras –¿No te has vuelto a ver con él?- Quería y necesitaba saber cuál sería su respuesta ¿Me mentiría? Esperaba realmente que no lo hiciera, a menos que quisiera verme enojada y realmente imploraba que no lo hiciera –Tendré que hacerle una pequeña visita a nuestro amiguito- Le dije mientras le sonreía, me había encontrado con Dean con el propósito de que al menos se le cayera una idea y me ayudara. Sam era un peón igual de importante que su hermano mayor y sin ellos la historia no podía continuar.



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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Sáb Oct 25, 2014 10:54 pm

Se me ocurrían mil y una maneras en las que ese encuentro me ponía en graves problemas y ninguna de mis ideas tenía un final feliz. Encogí los hombros como quien no quiere la cosa. ¿Qué podía decir? Ruby siempre había tenido un gran ego y autoestima, me preguntaba si eso tenía que ver con su vida anterior como humana.
Sí, sigues siendo la mejor y la más molesta.


– Admite que me has echado de menos, al menos yo lo he hecho. -
- A decir verdad, un poco. Extrañaba sentir esa sensación de que alguien me iba a herir mortalmente por la espalda. Créeme, en mis mejores sueños... Tú no existes. -
Vamos. Conociéndola nadie podía creerse esa mentira de que no había sabido nada de mí. No tenía pruebas fehacientes pero estaba segura de que durante el último año, Ruby había sabido cuántas veces había estornudado y quién me limpiaba la nariz. Ser discreta no la hacía invisible. Me preocupaba el propósito de ese encuentro. Estaba muy segura de que no era algo casual. Ruby siempre acudía a mí con un propósito y, el solo hecho de pensar que no había cumplido con el último que ella había solicitado me ponía, una vez más, en un final poco feliz.

– Pensé que ibas a ser mucho más escurridiza, pero te has portado muy bien ¿Qué ha pasado con tu amiguito el cazador? Ese que te seguía a sol y sombra. -

No respondí. ¿Era necesario? Sí, claro que lo era. Estaba hablando con la mismísima hija del maldito Lucifer. Claramente, una de sus especialidades era meter el dedo en la llaga mientras le echaba sal a las heridas. Quería gritar, tal vez, llorar. Eso era lo que despertaba en mí la mención del cazador que había desaparecido de la noche a la mañana dejándome con muchas preguntas y ninguna respuesta. Si preguntaba podía, o bien estar ofreciéndome información o preguntándose lo mismo que yo. ¿Adónde había ido? ¿Importaba eso? Hacía meses que había dejado de buscar y no permitiría que Ruby me hiciera volver atrás. El libro abierto de Livila estaba cerrado al público hasta nuevo aviso. Ya no había más respuestas fáciles.
– No me digas que te dejó. -
- No me digas que abandonaste tu trabajo como mensajera del infierno para dedicarte a la prensa amarillista. Eso sería caer bajo. - alcé las cejas. - Creí que estabas aquí para hablar sobre nuestros asuntos. Si buscas a Locke debes saber mejor que yo donde encontrarlo. Yo nunca fui especialista en perseguir gente. -

Me senté, relajando los hombros, aún cuando todos mis órganos internos se encontraban en un incómodo estado de tensión ante el curso de la conversación. Y sí, ella lo sabía. Sabía que Sam no había usado sus poderes. Estaba en problemas.

– ¿No te has vuelto a ver con él? -
¿Qué debía decir? Más bien... ¿Qué me convenía decir?
- ¿Importa eso? -
Estaba segura de que sí. Lo único que podría haberle hecho el tiempo a esa guerra inminente era empeorarla. Tuve que contenerme para levantarme del asiento cuando mencionó su intención de hacerle una visita a Sam. Ahí estaba, la vieja Livila. Iba y volvía. No podía engañarme, no podía hacerla desaparecer del todo.
- No creo que sea necesario. -
Okei, eso fue estúpido.
- Necesito más tiempo. -
¿Acaso estaba loca? No podía inventar un plan sobre la marcha, de la mismísima nada, para engañar a alguien que podía quebrarme todos los huesos del cuerpo moviendo un solo dedo. ¿Cuándo había comprometido la seguridad de Sam para salvar mi cabeza? ¿Cuándo me había vuelto tan egoísta? No tenía punto de retorno. Estaba perdida.
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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Ruby el Miér Oct 29, 2014 1:43 am

Me eché a reír con ganas ¿Era tan así cuando ella quería demostrar que en realidad no significaba nada en su vida? Ladeé apenas la cabeza para dejar que mi cabello rubio se deslizará por un hombro –Bueno, sigues siendo la misma después de todo- Sabía, por medio de los inútiles demonios que enviaba a espirarla, que su madre había fallecido hacia muy poco y que a pesar de que se hiciera la fuerte, era meramente una máscara. Quería quitarle esa soberbia de un tiro, pero Ruby tienes que ser más calmada –Pongo en tu vida un poco de emoción, no se puede decir que trabajando en aquel bar sea tan divertido como encontrarte con seres como yo ¿Con cuántos te has topado ya?- Pregunté simplemente por pura curiosidad. Apoyé mi codo sobre la mesa de madera y deje que mi cabeza descansara en mi mano abierta, abriendo los ojos para observarla mejor –La diferencia entre tú y los demás cazadores, es que ellos quizá eligieron esa vida espantosa, mientras que a ti simplemente te tocan ¡Vaya que mala suerte!- Y todo tenía un hermoso y espléndida razón. Dos demonios poderosos que se peleaban por un pedazo de infierno, utilizando a chicos con poderes especiales como era el caso de Livila. Si bien mi misión primera era apoderarme de varios de ellas para uno de los demonios a los que trabajaba. Al descubrir que podía ser también tan poderosa como ellos dos, supuse que también podía hacerme de mi ejército y atrapar al personaje más importante –Me parece que no nos caemos bien, porque no hemos empezado con buenos términos. No entiendo porque tienen, ustedes los humanos, un concepto errado de los demonios, hemos sido humanos también- Quizá teníamos la humanidad muy bien escondida, pero la teníamos.

¡Bingo! Noté que mi pregunta acerca del cazador había dado justo en el blanco ¿Habían tenido un romance? Me importaba bastante poco. Mi único objetivo era que se exterminará su relación con aquel sujeto que más que bien era una espinilla en mi trasero, sabía, porque me dispuse a investigar, que era muy difícil de matarlo, no era tan estúpido para caer en trampas baratas como solíamos hacerles a ciertos cazadores que no eran importantes. Igual me hubiera causado pena asesinarlo….bueno tampoco voy a mentir demasiado, siempre es agradable matar algún que otro cazador –A pesar de que me ataques con tus palabras, te diré dos cosas. La primera, no sirve de nada que pongas esa cara de superación, porque no juegas conmigo y segundo, puedes sacarte la bronca del abandono pero no servirá de nada- Me crucé de brazos, era un tema terminado, al menos para mí, pero sabía que le afectaba y podía usarlo a mi favor, a veces era tan transparente que hasta lástima me causaba.

Me mentía y lo sabía, me quedé observándola para ver como reaccionaba, me recordaba más que nada a un gatito encerrado lleno de perros hambrientos –Si te doy más tiempo mi envase hermoso se quedará sin rostro- Me reí a carcajadas limpias, esto era realmente increíble –¿No me digas que le has tomado cariño al pequeño gigante?- No los conocía ni un poco a los hermanitos Winchester y aquí tenía que ser lo más buena y gentil posible y contarle nuestro punto de vista –Si Sam estuviera en tu misma situación ¿Cómo crees que actuaría?- No quería decirle de primera instancia lo que harían ellos si pudieran salvar su trasero o el de su hermano, por más que tuviera que vender el alma de otro. No eran tan santos como aparentaban y mucho menos Sam, que con su carita de niñito bueno compraba hasta el demonio más temible. Había tanta oscuridad en sus corazones como cualquier demonio –Bien, te escucho- Le insistí y no iba a quedarme como una respuesta básica y sin sentido, ¡Vamos Livila, sé que tienes cerebro! Fruncí apenas el ceño esperando a que ella se dignara a contestarme la maldita pregunta.




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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Jue Oct 30, 2014 1:50 am

No había tenido un año dichoso pero había sido un año libre de daños, en algunos sentidos. ¿Por qué aparecía ahora? ¿Acaso se estaba quedando sin tiempo? No terminaba de entender qué quería Ruby, para quién trabajaba y no quería preguntar porque era probable que su respuesta fuese algo poco grato para mis oídos. Si seguía indagando por más información llegaría a un punto donde estaría metida hasta el cuello y ya no podría volver atrás, si es que aún no me encontraba ahí. De cualquier forma, era inútil. ¿Cómo lograría engañar a Ruby para zafarme de eso?  Sería estúpido incluso intentarlo.
– Pongo en tu vida un poco de emoción, no se puede decir que trabajando en aquel bar sea tan divertido como encontrarte con seres como yo ¿Con cuántos te has topado ya? -
- Así que yo tenía razón. No tuviste nada que ver con la visita inesperada que recibí. Definitivamente no has cambiado, no te gusta delegar tus asuntos a nadie más. -

Fue entonces cuándo lo comprendí. Entendí por qué me había metido en todo eso. La mención de Ruby despertaba temor entre otros demonios. Aún no sabía qué tenía ella de especial en todo ese asunto, por qué era tan importante pero, mientras estuviese en su radar, nadie más se atrevería a atacarme: estaba en la mira pero, al mismo tiempo, estaba a salvo. Ella era, de momento, mi seguro de vida. ¿Por cuánto tiempo? No sería capaz de que Ruby mantuviese la paciencia por mucho más si no le mostraba que podía conseguirle algo de lo que quería.
- No tienes por qué fingir conmigo. Tú y yo sabemos muy bien que no queda el más mínimo rastro de humanidad en ti. -
Quizá los cazadores no supieran exactamente dónde estaban sus lealtades pero en el arte de mentir, quedaba claro que los demonios llevaban la delantera. Me estaba embaucando, quería engatusarme con sus palabras. Era tentador, no lo niego, pero mi instinto me decía que tenía que resistirme. No engañaba a nadie, lo sabía, era malditamente tan transparente y legible para los demás. ¿Por qué demonios no podía cambiar eso?

– Si te doy más tiempo mi envase hermoso se quedará sin rostro. -
Eso es todo, estoy acabada.
Me pasé la mano por el cabello.

– ¿No me digas que le has tomado cariño al pequeño gigante? -

Esa era una pregunta que, sin dudas, me estaba haciendo a mí misma desde el día en que había conocido a Sam. Habíamos coincidido en un momento muy difícil en la vida de ambos y, sin una razón aparente, había confiado en él desde un primer momento; aún cuando sabía que no era un ida y vuelta. Éramos diferentes en muchos aspectos. ¿Qué era yo en la vida de Sam? No significaba nada. A decir verdad, no significaba nada en la vida de nadie. El mundo de los Winchester se resumía a ellos dos, no había lugar para espectadores. Cubrían sus propias espaldas y las de nadie más. Por momentos, creía que podía ser diferente pero, en el fondo, siempre había sabido la respuesta. Jamás vendería a Sam pero él, sin dudarlo, si me vendería a mí. ¿Estaba pensando eso por mí misma o realmente me estaba dejando manipular por el discurso de Ruby?
- Él me vendería. - dije, aún cuando no estaba 100% segura de eso. - Pero yo no soy él. No pensamos de la misma manera. -
¿Qué podía hacer respecto de eso? No sabía qué capacidades extraordinarias escondía Sam. No confiaba en mí lo suficiente como para decírmelo. ¿Y si era algo que superaba aquello que podía manejar? En el fondo tenía miedo de que fuese algo tan poderoso que, una vez liberado, fuese imposible de controlar. Algo fuera de control podría terminar incluso matándolo. ¿De verdad quería hacerle eso a alguien que consideraba mi amigo? No se trataba de engañar a uno o al otro. Realmente me estaba pidiendo algo imposible y lo sabía. Sino ¿por qué me lo pedía a mí en lugar de hacerlo ella misma? Ruby jamás delegaba sus tareas en otros. Había algo que no me estaba diciendo. Alcé las cejas, desanimada.

- Sam no confía en mí y si Dean está cerca me es imposible hablar con él a solas. ¿Por qué crees que lo que me estás pidiendo es tan fácil? - me crucé de piernas. - Pensaste algo como 'Hola Sam, estaba pensando ¿No crees que sería fantástico si usaras tus poderes para convertirte en un X-Men? Oí que está de moda y es lo que realmente le gusta a las chicas.' y él diría algo como... - traté de hacer mi voz más grave fingiendo una mala imitación de Sam.  - '¡Sí! Tienes razón. Confiaré completamente en ti, una mesera rara de la que no sé absolutamente nada pero haré lo que me dices porque suena genial.' -

Resoplé. Era imposible hacer entrar en razón a esa mujer pero necesitaba tiempo y si realmente conseguía hacerle creer que tenía razón, no escaparía de eso, pero tendría tiempo para elaborar un plan.
- No sé cómo funcionen las cosas entre ustedes los demonios pero los humanos necesitamos tiempo para establecer lazos, confianza. Podría intentar a tu manera pero si las cosas salen mal, sabes que no volverá a creerme una palabra. Dame tiempo para ser su amiga, para acercarme a él... Si confía en mí, esto será mucho más fácil de lo que es ahora. -
Vamos Livila. Puedes intentar más duro que esto. Casi lo logras...
- Esas son mis condiciones. Me gusta hacer las cosas bien. Si lo que buscas es alguien que haga las cosas rápido, sin asegurarte el resultado final, te sugiero que busques a alguien más. Estoy segura de que hay mejores candidatos que yo allá fuera. - dije, fingiendo curiosidad.
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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Ruby el Lun Nov 03, 2014 12:30 am

Fruncí el ceño ¿De qué visita inesperada me estaba hablando?, mi cara de desconcierto delataba mi confusión -¿Quién fue a visitarte? Y ¿Cuándo?- Pregunte cada vez más furiosa, no entendía con qué derecho podían otros demonios acercarse a los civiles especiales que yo misma había reclamado. Era evidente que no confiaban en mí y lo bien que hacían pero ¡Vamos! No les estaba haciendo nada malo, sólo robando un poco, esto era una guerra y como tal el más fuerte era el vencedor, existían momentos en que me veía como la única soberana del infierno, pensando en que podría hacer cosas maravillosas, pero para eso lo necesitaba a Sam Winchester, en él se guardaba un poder enorme que si uno lo incentivaba para ponerlo en acción el mundo sería de él y quién logre gobernarlo, me iba a ser muy difícil poder acercarme a Sam sin que estuviera el estorbo de Dean, ya tras el año que estuvieron separados me fue complicado siquiera acercarme a él a dos metro –No, odio que los demás hagan las cosas mal, me ponen de un humor terrible- Le dije cruzándome de brazos, eran todos unos ineptos, no entendía aun como diablos habían podido salir del infierno siquiera. Me había puesto de muy mal humor las palabras de la blonda, iba a tener que sacrificar ciertas cabecitas.

Me reí con ganas, estaba siendo sarcástica y sinceramente me gustaba que fuera así de ruda, o al menos que lo aparentara –Algo de humanidad en mi interior tengo, escondido, pero lo tengo- Algunos vagos recuerdos de mi vida como humana aparecían en mi mente, no tenían la misma nitidez que al principio cuando era nueva en el infierno. De igual manera, puedo decir que no me arrepiento de nada de lo que hice, quizá algún que otro cazador que tuve que matar, pero que si me acuerdo de su rostro y el motivo por el cual necesitaba morir se me pasa enseguida. No, alma era evidente que ya no me pertenecía, hacia tanto tiempo que se había convertido en oscuridad que la humanidad en mí se fue al tacho de basura –Se lo dije a Dean el día que lo vi, los demonios hemos sido humanos en algún momento, aunque no lo crean posible- Comenté y lo nombré a Dean para que se diera cuenta de que si ella no realizaba el trabajito que le había encomendado un año atrás, tenía otro peón que podría ayudarme. Este era mucho más difícil, pero con un poco de paciencia y siendo bastante insistente podía lograrlo.

La miré, no sabía si mis palabras plantadas en su cabeza en algún momento podrían llegar a dar sus buenos resultados, ahora me decía que no lo vendería, pero quizá más adelante y conociéndolo un poco mejor hasta cambiaría de parecer –Sé que no estoy equivocada y los seres humanos son tan sencillos de corromper- Disparé mientras le dedicaba una rápida sonrisa, ahora no le iban a producir nada mis palabritas, pero esperaba que en un futuro, cuando estuviera recostada en su calentita cama, pensará en lo que le acababa de decir y que claramente me llamará.
–Te tiene mucha estima y con eso puedes empezar. Me hubiera gustado que fueras sincera conmigo y que me dijeras en la cara que no puedes hacer el trabajo que te encomendé- Livila no me conocía enojada y por el momento no mostraría esa faceta con ella, sabía que por el momento no me convenía tenerla como mi enemiga, era la única que podía ayudarme con el temita de Sam si me salía mal el plan que tenía con Dean. Él iba a ser muy complicado meterme en su cabeza y jugar con eso. Para mí Livila era muy ingenua e insegura, de eso podía agarrarme para realizar un buen trabajo.
-No me importa si tienes que llamarlo a la medianoche y decirle que se tiene que convertir en X-men o lo que sea. No quiero perder los estribos contigo ni aquí pero te he encomendado un trabajo y espero que lo realices y no des tantas vueltas, como creo que es lo que estás haciendo- Sé sincera Livila, necesitaba decirle, pero consideraba que mi discurso había sido suficiente como para que se diera cuenta de que le estaba quitando un poco más de tiempo, había que moverse con velocidad, necesitaba que mis piezas de ajedrez estuvieran en movimiento y no dejar pasar ninguna. Cada una de ellas eran importantes.

Sonreí, dejando entrever mis dientes delanteros, estaba claro que ahora era ella la que trataba de embaucarme con la excusa de que haría las cosas bien si le diera un poco más de tiempo para acercarse a Sam y fingir ser amiga ¿Fingir? –Espero que no trates de estafarme, no has visto todo lo que soy capaz. Sé que te importa el cazador ese que tanto extrañas y que guarda muchos secretos ante ti- No me importaba donde diablos estaba metido ese cazador, pero si era necesario hacerle algún daño para que la rubia activara un poco, lo haría sin pensarlo dos veces –Te daré tiempo, si es lo que me estas pidiendo, pero acabará cuando yo quiera. Sam es el más sencillo de atrapar, no puedo acercarme porque soy un demonio y sabes lo que hacen los Winchester con los de mi especie- No tenía que decir más, se sabía a viva voz que ellos eran la pesadilla de todo demonio que vagaba por la tierra, se podía decir que hasta el momento era una demonio con mucha suerte pero ¿Por cuánto tiempo podía escaparme de ellos? Dean había estado sin cazar durante mucho tiempo y la vez que me lo “encontré” en el bar, sabía que no llevaba un arma consigo. Sam nunca estaba solo y cuando lo hacía estaba armado hasta las medias –Tiene características bastante parecidas, puedes entablar una digna conversación con Sammy, agradece que no te he dado el trabajo de hablar con Dean, él si es difícil de manipularlo- Me replantee la idea de contarle la verdad a Livila, del motivo por el cual era necesaria la participación de Sam en toda esta historia, pero recordé que al igual que yo, ella trabajaba para dos lados, la decisión sería de ella ¿De qué lado estás Livila?



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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Mar Nov 04, 2014 4:50 pm

Hacer enojar a Ruby no estaba en mis planes pero era algo que debía decirle. Debía ponerla sobre aviso de que alguien más buscaba lo mismo que ella. Dudaba que eso la pusiera nerviosa pero, al menos, lograba darle algo con que mantenerse ocupada y alejada de planear formas de tortura con las que castigarme si no cumplía con su cometido. Creí que conocía cada uno de mis pasos, obviamente se había perdido este.
- Me interceptó en un bar. No sé quién era. Ehm... Era como de esta estatura... - alcé mi mano en el aire señalándole cómo medía una persona de más o menos un metro setenta. - Pelo negro corto debajo de las orejas...-
Odiaba que los demás hicieran las cosas mal. ¿Con qué criterio los demás actuaban mal? Se tomaba con demasiada ligereza el camino zigzagueante que estaba recorriendo. Faltaba más que un par de palabras para que Ruby se pusiera nerviosa, eso quedaba claro.

– Se lo dije a Dean el día que lo vi, los demonios hemos sido humanos en algún momento, aunque no lo crean posible. -
¿Dean? ¿Para qué había hablado con Dean? Dudaba seriamente de que ambos pudieran tener una conversación civilizada sin que Ruby acabase con un cuchillo en medio de la frente. Iba un paso por delante mío, la última vez que había hablado con Dean había sido hacía más de un año y medio. No había forma en que acudiese a él pidiéndole ayuda después de tanto tiempo. Quizá, si le decía que Sam estaba en peligro pero no... No me creería y no había forma en que me acercase a alguno de ellos dos sin que Ruby lo supiera.
Tú ganas esta ronda.

Todo tenía un comienzo y Ruby confesaba que Sam me tenía mucha estima. ¿De verdad? No lo creía. Ruby mentía.

– Me hubiera gustado que fueras sincera conmigo y que me dijeras en la cara que no puedes hacer el trabajo que te encomendé. -
¿Y entregar mi cabeza en una bandeja de plata? Podía no tener idea de algunas cosas pero realmente no era tan estúpida. Ni siquiera se acercaba a la realidad una situación en la que yo me negara ante Ruby y ella se retirase pacíficamente sin romperme algún hueso. No le importaba cómo, quería que lo hiciera. Si me negaba estaba frita. Si accedía, también. Tenía que encontrar una forma de advertirle a Sam sobre lo que estaba pasando que no nos involucrase ni a mí ni a Dean. ¿Quién podría hacerme un favor así?
– Espero que no trates de estafarme, no has visto todo lo que soy capaz. Sé que te importa el cazador ese que tanto extrañas y que guarda muchos secretos ante ti. -
Tuve que aferrar mis uñas al forro aterciopelado de la butaca donde estaba sentada para no levantarme y darle un puñetazo. Traté de relajar mi cuerpo. Si le mostraba que esa era mi mayor debilidad no dudaría un segundo en usarla contra mí.
- Él no tiene nada que ver con esto. Esto es entre tú y yo. -
Y si le tocas un pelo buscaré la manera de encontrarte y, antes de que puedas ponerme una mano encima, te mataré.
A veces me alegraba de que cosas como esas se mantuviesen siendo pensamientos. Me ahorraba bastantes problemas. Y... ¡Sí! Me iba a dar tiempo.
Livila tienes que pensar rápido muy rápido y encontrar la forma de salir de todo esto sin que ella se dé cuenta.
- De acuerdo, lo haré. -
¿Así que era parecida a Sam? Estaba segura que lo único que teníamos en común era que ambos éramos huérfanos. Bueno, yo no lo era precisamente pero me gustaba pensarlo así.
- No veo esas similitudes de las que hablas. - jugada peligrosa. - Sabes... Podría usar cualquier ayuda que puedas darme. Sé que la generosidad no es lo tuyo pero... cuanto más sepa sobre Sam, menos tiempo tardaré en conseguir lo que quieres. Ya que no tengo tanto tiempo, sería cortés de tu parte que me dieras una pista sobre dónde empezar. -
¿Cortesía por parte de un demonio? Qué buen chiste, Livila. Si salía de esa biblioteca invicta sin duda me premiaría con una cena de primera.
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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Ruby el Sáb Nov 22, 2014 12:48 am

Enmarqué una ceja, estaba segura de que estaba tomándome el pelo. Me estaba describiendo un demonio normal ¿Cómo pretendía que me diera cuenta de quién diablos era? No quise decirle nada y sólo espere a que deje de parlotear, mi paciencia se estuviera esfumando poco a poco. Tamborilee mis dedos sobre la mesa –Ya voy a pensar quién puede ser- Manifesté con impaciencia, porque estaba pensando que la rubia estaba jugando con eso ¿Hasta qué punto podía yo soportar no levantarle la voz? Ya la miraba con aburrimiento y preferí esta vez guardarme mi ironía. Aunque la viera mover los labios, sin saber realmente qué diablos me estaba diciendo, pensaba para mí la forma extraña que el demonio se había acercado a Livila, tenía algún motivo y casi me podía poner como el atribución del encuentro, información al respecto de lo que estaba haciendo no iba a obtener, Livila no tenía ni idea de que hacía cuando no estaba detrás de ella, como tampoco los otros demonios tenían conocimiento de que hablaba con otros civiles especiales y que había una en especial a la cual sabía que pisaría el palito, la rubia Rumana estaba al borde de aceptar un trato que la llevaría a la perdición, pero se me estaba haciendo un poquito difícil, de igual manera el único que me podía ayudar era el hermanito de ella, Mircea. De seguro que me tendría que dar una vueltita y entablar una agradable conversación con él.

La miré -¿Crees que soy Google que pones Sam Winchester y te sale información de él?- Pregunte con fastidio, no pensaba darle más información. Si, quería que las cosas sucedieran rápido pero era ella ahora la que tenía que moverse para que las cosas funcionaran, la iba a mantener vigilada porque me quería asegurar que había elegido a la persona correcta para asignarle algo tan importante, de todas formas siempre era bueno tener segundas opciones y Dean era el que me iba a ayudar, me iba a llevar mucho más tiempo y más sabiendo que había varios demonios tras la pista de los Winchester –Tendremos un segundo, tercer y cuarto encuentro, espero que logres algo en ese tiempo- Me levanté, corriendo la silla y provocando un ruido que rompió con el habitual sonido de la biblioteca –Qué tengas un lindo día- Le sonreí y me giré sobre mis talones, caminando hacia la puerta. Mis zapatos retumbaban en todo el recinto. Ladeé el rostro y noté que aun el guardia no se había repuesto, esperaba que no estuviera muerto –Gracias por permitirme la entrada- Y tras decir aquellas palabras deje la biblioteca, nuevamente en el mismo silencio que siempre tenía.

Me tenía que ocupar de otras cosas, Azazel era una de mis tantas preocupaciones, no sabía muy bien por donde podía estar, se rumoreaba que no se encontraba en el infierno y ¿El otro demonio? Nadie le conocía la cara ¿Quién era? Por otro lado estaba Crowley, maldito bastardo…Me recorrió un escalofrío, ahora sí que debía ser precavida con los pasos que daba.



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Re: 001.2 · Livila en el País de las Maravillas {Libre}

Mensaje  Livila West el Sáb Nov 22, 2014 3:02 pm

Lo había logrado, había despertado su curiosidad. Le había dado los datos que tenía, no estaba mintiendo. No había notado ningún detalle relevante que permitiese diferenciar a la mujer. Estaba segura de que, terminada la conversación, el demonio había abandonado el cuerpo de la pobre chica y había salido en busca de un nuevo recipiente. Eso dificultaba, de otra forma, la búsqueda de Ruby. Aunque de seguro ella tenía sus propios planes, otros de los cuales no me hacía partícipe, y personas que investigar de las que yo no tenía idea. Ese demonio era la menor de sus preocupaciones.

- ¿Crees que soy Google que pones Sam Winchester y te sale información de él? -
Claro que no iba a ser tan fácil, Livila.
Ahí se iba al tacho de basura mi chance de obtener algo más de ella. Ella sabía cosas pero no iba a decirle a nadie que no quisiera. Esa información existía sólo en su cabeza. Ruby era recelosa de todo aquello que conseguía. Me preguntaba si tendría algo que ver con su pasado. Naturalmente, yo era curiosa y también tenía varias dudas sobre ella pero no eran prioridad en ese momento. Tenía que resolver el asunto de Sam. Si no me mantenía enfocada en eso, las cosas se me escaparían de las manos; si es que ya no lo habían hecho.


– Tendremos un segundo, tercer y cuarto encuentro, espero que logres algo en ese tiempo. -
¿Y sino...? Tragué saliva. Prefería no pensar en que me pasaría si no conseguía lo que Ruby quería de mí. Tenía tres chances para salvar mi vida o tirarla a la basura...
Me sobresalté ligeramente en mi sitio cuando la silla de Ruby chirrió sobre el piso de madera. La escuché despedirse a lo que correspondí intentando sonar lo más segura que podía.
- Supongo que nos veremos pronto. -
La observé abandonar la biblioteca y me compadecí del pobre bibliotecario que seguramente seguiría fuera de sí en su escritorio. Una vez más, el tiempo se me acababa. ¿Qué clase de juego estaba jugando el destino conmigo? Había estado con el tiempo justo durante más de dos años y el reloj nunca llegaba a cero. ¿Quién manejaba los hilos de mi destino? Era una muy buena pregunta.
Hacían falta dos para bailar un tango. Y, sin importar quién fuese mi compañero, o bailaba o me rendía. A bailar, Livila. Empieza el show.


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