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001 No more unfortunate moments -L.W-

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001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Dom Oct 05, 2014 5:36 pm

Habíamos dejado atrás el cementerio y con ellos quedaron mis recuerdos….mejor dicho los no recuerdos de una madre que no conocía personalmente pero que cada tanto se me venía a la mente un Dean de unos 10 años que me contaba cosas relacionado a ella. No le diría a donde me había dirigido aquel día, no deseaba escuchar sus reclamos y sabía que me diría en cuanto le mencionará a donde había marchado –Aquí estará bien- Señalé el primer bar que encontré, podríamos haber ido a alguna cafetería pero prefería un bar donde todos tomaban cerveza y se distraían con algún momento en la televisión. Muchas veces pasaban una pelea vieja, en blanco y negro. Otras dejaba que el noticiero, con noticias horripilantes, le hiciera compañía a aquellos que querían alejarse de la realidad ¿Era un mensaje subliminal?
Le abrí la puerta para que Livila pase y después lo hice yo. Estaba acostumbrado a que me invadiera el olor a humo, pero en aquel sitio sólo se sentía un extraño aroma a ¿Canela? ¿Era una broma? Debía admitir que era la primera vez que me dirigía a un bar donde estuviera libre de humo. Me sentía algo incómodo, era yo el que desentonaba con esa situación -¿Nos sentamos aquí?- Ya estaba adentro ¿Qué podía hacer?

Lo único que esperaba que no hubiera demonios, aunque se me ocurrió una idea genial para alejarlo. En la mesa, que estaba decorada de una forma bastante femenina, se encontraba una vela que no estaba prendida. Hurgue en los bolsillos de mi chaqueta, que todavía tenía puesta y saque un frasco pequeño donde adentro se veía un líquido rosa –Es sangre, agua bendita, algo de sal y otras cosas- Le dije a Livila, mientras abría el frasquito y colocaba un poco de ese contenido sobre la vela. Inmediatamente la prendí y emano un olor entre dulce y fétido –Al principio huele mal, después te acostumbras- Comenté mientras volvía a guardar el frasco y lo colocaba nuevamente dentro de mi chaqueta –Es un pequeño truco que aprendí de un demonio. Los aleja, pero sólo por un corto periodo- Miré el reloj de mi móvil –Tenemos aproximadamente media hora para hablar tranquilos.- La miré y me saque la chaqueta colocándola en el respaldo de mi asiento. Crucé los dedos sobre la mesa, mientras la camarera se acercaba, noté que arrugo la nariz un segundo, pero no hizo comentario alguno –Dos cervezas, por favor- Le dije antes de que despegará los labios para pronunciar palabra alguna. Ni siquiera anoto el pedido en su agendita negra, simplemente asintió con la cabeza y se marchó –Bien, nos hemos quedado sólo tú y yo- En el cementerio, si bien nos encontrábamos solos, no me sentía completamente solo -¿Cómo estas llevando el duelo?- Fue la primera pregunta que solté –Es difícil perder a una madre- Lo sabía, siempre noté la falta de mamá en mi vida, pero no tenía recuerdo alguno de su vida –Al menos ten en cuenta de que has podido recolectar recuerdos de ella y eso te ayudará a continuar, porque tendrás la posibilidad de que si estas triste, recordaras su sonrisa y alguna frase alentadora de ella- Y nuevamente estaba ese sentimiento de envidia, Livila había tenido la posibilidad de estar con su mamá, recordarla y darle abrazos…en mi caso nada de eso fue posible.

-Note que has estado un poco extraña en el cementerio ¿Ha pasado algo? ¿Sigues con las visiones?- Muchas preguntas, que debía hacer antes de que la protección contra demonios se terminará. Ellos estaban esparcidos en gran parte del mundo, recolectando ¿Qué? Buena pregunta, que necesitaba aclarar. Azazel, en nuestro encuentro no resulto ser de una gran ayuda y tenía que recolectar información. Cada vez que recordaba aquel episodio, me sentía incómodo, recordar como la ira se apodero de mí no me resulto nada cómico. Necesitaba controlarme mucho más… Moví la cabeza para quitarme aquellos pensamientos de mi cabeza y clavé mis ojos en los de ella, esperando a que despegara sus labios y comenzará a contarme de su vida. La note diferente, su aspecto no había cambiado en nada y no pude dejar de sonreí –Es bueno volver a verte- Deje escapar, ensanchando aún más mi sonrisa.



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Dom Oct 05, 2014 7:23 pm

Emprendimos camino, sin un destino fijo, dejando atrás el clima denso y la quietud del cementerio. Caímos en un bar de aspecto agradable, no es que estuviera acostumbrada a lugares de lujo, pero parecía un lugar un poco mejor a los que, estaba segura, Sam estaba acostumbrado a frecuentar.
Abrió la puerta por delante de mí para que entrara primera. Y yo que creía que no quedaba un sólo caballero en mi camino... Entré al bar y me aseguré de mirar cada rincón de manera casual, sin despertar sospechas. El aire estaba viciado de un olor a canela, ciertamente embriagador, y no, no había nadie sospechoso, al menos a la vista.

- ¿Nos sentamos aquí? - se aventuró Sam.
Asentí despreocupada, cualquier lugar era lo mismo para mí. Me senté en la silla, algo tensa, y me obligué a relajarme y dejarme caer sobre el respaldo. Sentí el frío metal del cuchillo que traía hacer presión contra uno de mis costados. Estaba armada y en compañía de alguien que aparentaba ser bastante bueno con las armas, no tenía por qué estar nerviosa o asustada.

La mesa, que estaba bastante alejada contra una esquina del bar, tenía una decoración algo... intimidante para mi gusto. Cualquiera creería que nuestra pequeña reunión se trataba de una cita. Sonreí ante eso. No había forma en el universo en que alguien como yo estuviese con alguien como Sam Winchester. Que idea descabellada.
Sam hizo lo propio, sus cosas de cazador de una manera tan natural que por un momento me pregunté si realmente en su vida diaria estaba acostumbrado a hacer esas cosas todo el tiempo. Le mesera se acercó a tomar nuestro pedido y frunció la nariz ante el dulce pero algo desagradable aroma que desprendía el líquido anti-monstruos que Sam había puesto en la vela, que pretendía decorar el centro de la mesa. Teníamos media hora, acorde a sus cálculos para hablar en completa quietud de aquellos temas que claramente me incomodaba tocar.
- Sabes, acabas de eliminar toda posibilidad de que la gente que está en este lugar crea que somos normales. - bromeé, conteniendo la risa.


- ¿Cómo estas llevando el duelo? -
Que pregunta complicada. Nunca había hablado con nadie sobre eso. Quizá esa era una de las razones por las que aún sentía esa carga pesada sobre mi espalda, porque necesitaba compartir mi pena con alguien. Eso era lo que la gente normal hacía.
- Bien, creo. Estuve físicamente sin mi madre por un largo tiempo, durante su enfermedad, y mentiría si te dijera que no sabía que esto iba a terminar así pero, aún sabiéndolo, no es lo mismo. Es raro. -
Sam tenía razón, tenía recuerdos, tenía cosas que había guardado en mi corazón y, tal vez, el hecho de algún día comenzar a olvidarla era lo que me aterraba. Olvidar la forma en la que me miraba, el sonido de su voz, como sonreía, como lloraba. ¿Cuántos tiempo me quedaba para recordar eso antes de que todo se volviese borroso?
Cuando Sam sacó a colación el tema de mis visiones tan... abiertamente, sentí como si me hubiesen dado una bofetada. Antes de darme cuenta había estirado mi mano para sujetarle el antebrazo, tal vez con más fuerza de la que hubiese querido.
- Lo siento tanto sólo... baja la voz. - suspiré, bajando la vista.

No había forma en que no me alterase hablar sobre eso. ¿Por qué? Quedaba más que claro que estábamos en un ambiente seguro, protegidos. ¿Qué era lo que me hacía ponerme tan a la defensiva?
- Este último año, todo ha estado inusualmente tranquilo, incluso en la cafetería con los cazadores. - tragué saliva. - Hoy en el cementerio me preguntaste por esas flores blancas. Quien quiera que las hayas llevado ahí sabía lo que hacía y sabía que estaríamos ahí... Tú y yo. -
Estábamos en presencia de un psíquico, mucho más poderoso que yo, y no tenía idea de cómo decírselo. Aquí íbamos de nuevo, Dean nunca dejaba de tener razón: era un imán para los problemas y, parecía, mi campo magnético se volvía más poderoso cuando un Winchester estaba cerca. No sabía por qué pero presentía que, muy pronto, Sam iba a dejar de estar tan contento por haberse cruzado en mi camino de vuelta.
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Dom Oct 05, 2014 8:24 pm

Me eché a reír con el comentario de Livila. Giré la cabeza para fijarme si alguno de los presentes nos estaba poniendo atención. Ninguno, como era de esperarse, últimamente notaba que los seres humanos poco a poco nos estábamos convirtiendo en seres realmente egoístas. En aquellos momentos lo agradecí que ninguno se percaté de nuestra presencia –Igual si alguien nos mirase, estoy seguro que pensará que somos pareja y que estoy poniendo algo de perfume para darle un toque más romántico- Me encogí de hombros y le dedique una leve sonrisa, estaba casi seguro que si eran todos humanos nadie se percataría de nada, solo algún que otro demonio. Si se fijó en nosotros, nos reconocería pero estaba claro que por el momento no podría acercarse, si quería atacar esperaría a que el efecto terminara –Lo malo de este truquito, es que no se puede volver a usar, pero nos sentiremos más seguros- Asentí con la cabeza y espere a que la camarera regresará con nuestras bebidas –Gracias- Le comenté dedicándole una agradable sonrisa. La chica me sonrió y se alejó. Me estiré para sujetar la botella de Liv y abrirla, mientras colocaba el líquido amarillo dentro del vaso, mientras se llenaba, más y más la espuma comenzaba a elevarse –Hace mucho que no bebo cerveza- Deje la botella a un lado y me dispuse a llenar la mía –Prefiero estar sobrio- ¿Cuándo fue la última vez que me embriague? No lo recuerdo.

Asentí suavemente con la cabeza, ella tenía razón, uno está preparado para la muerte de cualquier persona y más conociendo su condición. Pero resultaba tan difícil tratar de mentalizarte que pasará y cuando sucede, uno queda tan desorientado como si alguien le diera una piedra en la cabeza –Imagino que es una situación compleja, pero me gusta pensar que fue a un lugar mucho mejor- Al decir aquellas palabras recordé un libro que me había hecho leer una buena compañera de curso. No pude evitar sonreírme al recordarla ¿Cuánto tiempo tardaría en verla? Ahora con el reencuentro con Dean, resultaría muy difícil retomar la universidad, nuevamente debía dejarla y con eso también se cortaría el contacto con gente en el cual había comenzado a encariñarme. Ya estaba acostumbrado a no depender de otras personas, a no encariñarme con amigos porque mi trabajo no me permitía tener a nadie –Recuerdo un libro que leí, donde decía que nos volveremos a reencontrar. En otra vida, tu madre estará contigo- Sinceramente no podía creerlo ¿Cuántos fantasma me crucé en mi vida? Muchos y de los cuales todos terminaron mal. Me encogí de hombros –Cada uno cree lo que más quiere, pero estoy seguro de dos cosas, Uno: que tu madre se fue contenta de criar a una hija tan maravillosa como tú- Sonreí al decir aquello. Livila era propensa a verse involucrada en historias complejas y llenas de situaciones horribles, dignas de una película de terror –Dos, sé que en algún momento te reunirás con ella- De eso estaba muy seguro, en algún momento todos nos íbamos a reencontrar en el cielo…menos los cazadores, que teníamos un lugar espléndido en el infierno.
-¿Estabas con ella cuando…? Ehm…- Deje la frase incompleta, no sabía cómo preguntarle si ella estaba allí para sostenerle la mano, para susurrarle en el oído de que todo estaría bien y que no existía nadie a quién pudiera temerle.

El apretón en mi antebrazo hizo que realizará una mueca. Rápidamente centré mi mirada en ella. Reparé que le aterraba que dijera en voz alta acerca de su don ¿Por qué? Livila gozaba de un don que era natural, nada de sangre demoníaca en su sangre. Ella podía elegir a que grupo pertenecer, en cambio yo…desde que nací estaba destinado a ser quién era –Perdón, no he querido mencionarlo tan alto- Me disculpe, fijándome si alguno de los clientes se había fijado en nuestra conversación. Y como era de esperarse, nadie reparaba en nuestra presencia.
-Es extraño ¿No se te ha aparecido ningún…? Ya sabes- Moví la cabeza ligeramente, no quería incomodarla mucho más. Era extraño que ningún demonio se apareciera frente a ella para pedirle cualquier cosa. Me quedé un momento pensativo ¿Qué estaban tramando? Desde que Azazel se acercó a nosotros, todo aquello parecía tener un fin pero ¿Cuál? –Nosotros tuvimos un encuentro extraño con…- Baje la voz y me acerqué a ella para que sólo Livila y yo pudiéramos escuchar -…el demonio de ojos amarillos- Asentí con la cabeza y volví a mi posición inicial, mientras fruncía levemente el ceño -¿Sabes de quién se trataba el hombre que estaba en el cementerio?- Pregunte mientras notaba como la puerta del bar se abría de pronto y entraba una pareja de enamorados -¿Qué has estado haciendo este año?- Realmente deseaba que su año fuera de lo más tranquilo posible y sentía curiosidad de sus pasos ¿Qué habría hecho? ¿Habría hecho amigos? Tomé un trago de mi cerveza, que extraño era sentir el sabor de aquella bebida después de tanto tiempo.



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Lun Oct 06, 2014 3:22 am

Afortunadamente, me estaba acostumbrando al hedor desagradable que desprendía la vela que estaba en el centro de la mesa. No había dejado de fruncir ligeramente la nariz durante los últimos diez minutos. No pude contener la risa ante el comentario de Sam.
- Una psíquica y un cazador, en una cita. Podríamos hacer una serie de televisión sobre eso. Podría juntar mucho más dinero que trabajando en la cafetería. -
La gente que nos rodeaba estaba tranquila, metida en sus propios asuntos. Algo me decía que habíamos tenido la suerte de caer en un lugar que no solía ser frecuentado por cazadores y alimañas. O quizá, el truco de Sam estaba funcionando mejor de lo que debía. Relajé un poco los hombros y me dejé caer en el respaldo de la silla, al tiempo que la camarera se acercaba con nuestras cervezas. La caballerosidad de Sam parecía ir en ascenso. ¿O sería que el contraste salvaje que hacía con su hermano Dean lo hacía parecer más educado de lo normal? Bueno, si me preguntan, incluso yo parezco una señorita inglesa al lado de Dean. Agradecí el vaso de cerveza y dejé que mi garganta se llenase con el refrescante sabor de la malta, dándole un sorbo más que generoso al vaso. No sabía con exactitud cuando me había empezado a gustar beber alcohol. Esa era definitivamente una de las cosas que debía agregar a la lista de todo lo que había cambiado.

Estoy segura de que mi madre me amaba, como cualquier madre ama a una hija pero, aún así, las expectativas que Sam proyectaba sobre mi relación con ella me parecían demasiado altas. Quizá el paso del tiempo estaba empezando a alejar mis recuerdos.

- ¿Estabas con ella cuando…? Ehm… -
Negué con la cabeza.
- Fue muy entrada la noche, alrededor de las... tres. - no recordaba con exactitud la hora. - Estaba durmiendo cuando me llamaron y bueno... eso fue todo. -
Había pasado muchas noches en el hospital, haciendo que mamá se sintiera acompañada. Aún no recordaba qué era lo que me había mantenido alejada de su habitación esa noche. ¿Hubiera cambiado algo si hubiese estado ahí? ¿Qué hubiera pasado si... ? Nada, las cosas pasaban de la única manera en que podían pasar y volver atrás para tratar de cambiarlas no era una opción.

Lentamente, la conversación se tornó peligrosa. Incluso con la vela encendida, mantenía mis sentidos alerta por si acaso. Un escalofrío recorrió mi espina ante la mención del demonio de ojos amarillos. La charla se estaba tornando intimidante. Me acerqué hablando casi en un susurro.
- No pude ver su rostro. Quizá suene descabellado lo que voy a decirte, pero hace meses que tengo la sensación de que alguien me está siguiendo. Sabes esa... sensación en tu espalda de que alguien te está observando y cuando volteo, nada. Tuve la misma sensación hoy, en el cementerio, antes de encontrarnos. -

- ¿Qué has estado haciendo este año? -
- Trabajando, la mayoría del tiempo. Traté de mantenerme ocupada y lejos de... sabes, los problemas. -
Había algo que me estaba haciendo ruido desde la visita al cementerio. Quizá era algo infortunado preguntarlo, de ninguna manera quería invadir su privacidad pero...
- Es algo inusual verte solo... ¿Dónde está Dean? -
No creía que le hubiese pasado nada malo. Por algún extraño motivo creo que me hubiera dado cuenta o hubiera sentido algo pero la rareza ya saltaba a la vista en el simple hecho de ver a Sam viajar solo. ¿Acaso había algún problema?
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Miér Oct 08, 2014 1:04 am

Hice una mueca al respecto ¿Quién en su sano juicio podría ver una serie donde hubiera monstruos? Y luego recordé que existía Buffy la caza vampiros, un clásico que a Dean le encantaba, no sé si era por la historia, aunque él decía que no era de esa manera, si no que la chica era muy sexy. Me desprendí de aquel pensamiento y le concentré el Livila –No sé, si fuera un buen productor compraría los derechos. Sé que se haría muy rico.- Si me ponía a pensar en todo lo que habíamos pasado con Dean y mi padre, se podían escribir más de dos libros, es más hasta podrían hacer una novela con ella. Había historias a montones, llena de misterios que aun hoy no comprendía. Realmente esperaba que alguien quisiera hacerla, y que nos leyera la mente, estoy casi seguro que compraría el libro para saber en qué piensa mi hermano, sé que todo lo que sale de su boca son, en su mayoría, mentiras. Me lleve el vaso a la boca, saboreando la cerveza, no quería pensar mal de mi hermano mayor, pero ya desde pequeños que siempre me mentía para hacerme olvidar de que papá esa noche y la siguiente no regresaba al motel en donde estábamos hospedados. Cuando crecimos y nos convertimos en los seguidores de papá, Dean seguía mintiendo, diciendo que todo estaría bien, de que estaba su héroe para ayudarnos si nos atacaba algo y recordar todo aquello, logró arrancarme una sonrisa –Me gustaría compartir contigo un pensamiento- Me mojé los labios mientras dejaba el vaso a un lado y cruzaba los dedos sobre la mesa –Mi hermano y yo, vivíamos de motel en motel. Ya desde pequeños que comenzamos a vernos involucrados en los casos de papá, aunque no participábamos directamente- La miré, no estaba preparado para contarle todo de mi vida privada, pero quería hacer que Livila se uniera a mis pocos amigos –Nunca tuve amigos, me resultaba mucho más sencillo si no me encariñaba con nadie, como siempre íbamos de motel en motel, siempre cambiábamos de escuela y eso no me permitía hacerme amigos más de dos o tres semanas- Qué miseria era mi vida y era por ello que le tengo mucho rencor desde ese entonces a mi padre –Mi hermano se convirtió para mí, en ese padre que no estaba nunca y siento que desde ese momento, cuando éramos pequeños hasta hora, Dean me miente, me oculta cosas porque cree que no lo sé manejar- Sonreí de lado y me puse a jugar con una servilleta que estaba rota –Siento que lo hace ahora, hay algo que nuestro padre le dijo antes de morir que no quiere decirme- La mire ¿Qué podía hacer ella por mí más que consolarme? Nada, pero necesitaba quitarme aquel peso de encima, aún no entendía el motivo.

“Y bueno, eso fue todo” Habían sido las palabras que Livila dejo escapar de su boca, no pude evitar lanzarle una mirada de desconsuelo ¿Cómo podía decirlo tan fríamente? –Has cambiado- Le dije, pero no quería que sonara a reproche e inmediatamente cambie la expresión –Cada uno siente lo que le pasa en ese momento, no soy quién para decirte esto. Pero realmente tengo envidia de ti. Has tenido la oportunidad de tener una madre que estuvo cuando creías que la necesitabas. Una madre que te ha criado, dejemos de lado bien o mal y dices ¿…Eso fue todo?- Fruncí el ceño ¿Por qué me sentía tan extraño? No entendía el motivo por el cual me había molestado ese comentario –Siempre odié a mi padre por separarme de las cosas normales que tanto deseé, hasta el día que murió. Descubrí que él se fue sin saber que realmente ya no sentía resentimiento, que prometía volverme el hijo que fuera, como lo era Dean, el único que cumplía con sus expectativas, viviendo en las sombras de John- Y descubrí que me callaba, para que se apoderé una furia que hasta el momento no conocía, papá nunca fue equitativo con nosotros dos, siempre tenía un preferido…no, no quería pensar en eso y me di cuenta de que realmente me extralimite con lo que acababa de decirle. Quité la expresión de fastidio de mi rostro y le sonreí -Lo siento, no tendría que haberte dicho una cosa así, realmente lo siento ¿Me perdonas?- Pregunte tomando de un trago la cerveza que quedaba en el vaso, estaba un poco caliente y me serví lo poco que quedaba en la botella. Si Livila quería levantarse e irse, estaba en todo su derecho de hacerlo, aunque esperaba que no me lance la cerveza en la cara.

No era nada nuevo eso de la extraña sensación de que alguien estaba siguiendo tus pasos, respirándote en la nuca, a la espera de atacar. Asentí con la cabeza –Sé lo que se siente, estoy acostumbrado a que me sigan- Me reí y me encogí de hombros ¿Qué se podía hacer cuando los Winchester éramos el centro de atención y de todo su odio de las criaturas sobrenaturales en la tierra? -¿Tienes alguna idea de quién puede ser? ¿Te has relacionado con algún demonio estos últimos días?- Pregunte, realmente preocupado. Por más que ella siempre estuviera metidas en muchos problemas, donde se relacionaba más que nada con demonios, no estaba seguro si ella se encontraba preparada para atacar a uno de esos seres –Lleva siempre contigo agua bendita…espera- Le hice una seña con la mano para que me dejará buscar algo. Era obvio que como cazador siempre tenía que tener una pequeña botella de agua. La saqué de mi bolsillo y se la pase a ella –Toma, cuando no estés segura de si realmente es un ser humano, coloca un par de gotitas en la bebida- Ensanché mi sonrisa ¿Cuántas veces lo había hecho? Un millón.

Humm…Dean. La sonrisa se me borró inmediatamente y tomé otro sorbo de cerveza –Dean se encuentra bien, en el motel. Hemos estado separados por un buen tiempo- Me eché a reír a carcajadas, me reí como nunca lo había hecho antes, aquel comentario había sonado a como si nosotros hubiéramos sido pareja –Tuvimos un año complicado. Se disolvió la alianza de los Winchester, hasta este año que nos han dicho sobre la pista de la Colt- Una trampa, como habíamos descubierto después. Me sentía muy bien con ella, acompañado y eso lograba sentirme bien. "Gracias Liv" pensé para mí



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Jue Oct 09, 2014 12:52 am

Fruncí los labios. Era de muy mal gusto pensar que alguien podía llegar a divertirse o a mofarse de las desgracias de otros, puestas en un show barato de mal gusto.
– Me gustaría compartir contigo un pensamiento. - confesó Sam.
Sonreí. No era algo usual en mi vida que alguien quisiera compartir algo conmigo, contarme algo. Y, si así era, era una situación que me ponía en aprietos. La única persona de la que podía decir que sabía casi todo era Jeremy, mi compañero de trabajo; y eso me hacía sentir culpable. Yo sabía mucho sobre él pero él no sabía casi nada de mí porque vivía, cada día, obligada a ser un baúl cerrado con siete candados. Tenía que protegerme incluso de la gente que me quería y protegerlos a ellos. Hacerlos portadores de mi terrible secreto era como bañarlos en sangre y tirarlos a un estanque lleno de tiburones. Lo curioso sobre eso, por experiencia, era que la gente que me quería era la que finalmente me terminaba lastimando peor.

¿Cuán mala era realmente mi vida comparada con el panorama que Sam me estaba mostrando? Mi infancia no había sido precisamente una mina de oro pero tenía buenos recuerdos. Hasta los diecisiete años había tenido una madre asombrosa, que hacía las veces de padre también. Eso no era nada del otro mundo, cada vez había más familias disfuncionales que estaban muy lejos de ser el sueño de familia americana. Había tenido la suerte de compartir varios años de mi vida junto a mi abuela. Había ido a la misma escuela hasta el momento en que abandoné la secundaria. Nunca me había destacado por estar rodeada de gente pero había tenido algo que Sam ni siquiera había conocido: posibilidades.
Sam nunca había tenido la posibilidad de ser un niño normal. Era consciente de que ahora era una persona adulta que, claramente, podía valerse por si misma pero pensar en las cicatrices que debía haberle dejado ese pasado tan duro me entristecía por completo. No podía imaginar como mientras yo jugaba a la escondida, Sam aprendía a disparar un arma.

El odio que Sam decía sentir por su padre no era más que resentimiento mezclado con una profunda tristeza. En el fondo, sabía que si pudiese cambiar las cosas querría a su padre de vuelta.
"¿Eso fue todo?" Tres palabras que tenían un gran peso sobre todo cuando salían de mi boca.
- Que no diga nada no quiere decir que no sienta nada. No lo entiendes, si me permito sentir algo todo se caerá a pedazos. Como dijiste, cambié y no tengo intenciones de mirar atrás. -

- Lo siento, no tendría que haberte dicho una cosa así, realmente lo siento ¿Me perdonas? -
Asentí despreocupada.
- Mira, realmente echo de menos a mi madre pero entendí que llorar no va a regresarla ni va a mantenerme con vida. -

Negué con la cabeza. No tenía idea de quién me estaba siguiendo pero sabía que algo raro estaba pasando. Era como si estuviese en el ojo del huracán, en la completa calma, y el mal estuviese siempre a una distancia prudencial de mí; como si estuviera rodeada por un campo de fuerza. Si estaban ahí pero no atacaban ¿qué era lo que estaban esperando?
Tomé, no tan sonriente como quisiera, el agua bendita que Sam me ofrecía. Algo de protección extra no venía nada mal.
- Debo ser una alumna pésima. Mi último maestro Jedi se esfumó de la noche a la mañana. Espero no perderte de vista a ti también. -
No estaba segura de si Sam entendería la referencia geek que le estaba haciendo aunque, después de todo, había pensado en voz alta.

Verlo a Sam reír, aunque no nos veíamos mucho, era bastante extraño. Aún siendo el más llevadero de los Winchester, era un chico bastante serio.
- ¿Crees que puedan solucionar sus diferencias o debería conseguirles un buen abogado? -
Me reí de mi propio chiste. Entre tantos monstruos, un abogado parecía algo del otro mundo.
- Tengo la extraña sensación de que algo aleja a los demonios de mi pero sé que están esperando el momento justo para volver sobre todo... - tragué saliva. - Dejame decirte que hay un par de caras que no ansío ver de vuelta. No creo posible correr dos veces la misma suerte. -
La puerta se abrió violentamente, dejando entrar una ráfaga de viento que extinguió la llama de la vela que se encontraba entre nosotros, y nadie entró al lugar.
- ¿Mencioné que mi imán para los problemas parece activarse cuando alguien de ADN Winchester está cerca mío? -
Miré alrededor buscando a tientas el cuchillo que tenía escondido dentro del pantalón. Quizá había sido casualidad pero hacía años que había dejado de creer en las coincidencias.
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Jue Oct 23, 2014 4:57 pm

“Y no tengo intenciones de mirar atrás” Ojalá pudiera hacer lo mismo que ella, quitarme está mochila que llevaba desde la muerte de papá. Un peso que no me dejaba mover libremente. Sabía que mi vida se encontraba condicionada con el deber y con lo que debía hacer, mi ello egoísta me pedía a gritos que dejará la cacería “Es una porquería” Me ronroneaba en mi cabeza y lo sabía, no era necesario que una voz conocida pero a la vez no tanto, me dijese constantemente ese tipo de cosas y por el otro lado estaba mi yo, siempre presente, con su mirada fija en mis obligaciones, a papá le había fallado muchas veces y aunque este siempre me tenía presente como el hijo digno y lleno de pasión por cosas que eran ajenas a lo sobrenatural, nunca podía saciar y sentirme complacido. Le dedique una apenas perceptible sonrisa –Ojalá pudiera dejar atrás todo mi pasado- Meneé la cabeza y surgió en mí el Sam curioso, ese que mantenía a medio dormir, y que ahora tal parecía se había complacido y excitado con una pregunta que resurgió en mi cabeza –Si tuvieras la oportunidad de volver el tiempo atrás ¿A qué época regresaría? Y ¿Cambiarías algo?- Me quedé pensativo por un momento mientras me replanteaba aquellas preguntas para mí mismo. Estaba seguro que regresaría la noche en la que Azazel entraba a mi habitación y lo detendría ¿Habría cambiado en algo? Quizá en este momento estuviera trabajando como abogado, aunque no hubiera descubierto que historia también era lo mío, quizá mi hermano también fuera universitario, nada de armas en casa, aunque de igual manera hubiéramos tenido un padre chapado a la marina, pero se encontraría mamá para abrazarnos y decirnos que todo iba a estar bien, sin monstruos sin nada a lo que temer ¿Hubiera servido de algo? Quizá si –Me acabo de replantear la pregunta y sinceramente…no sé si regresaría el tiempo atrás, por algo suceden las cosas que suceden- Me encogí de hombros, no creía mucho en esa cosa del destino, consideraba que cada uno podía manejar su vida sin tener que seguir un camino. Todo lo que te sucedía a lo largo de tu vida, era un aprendizaje que te ayudaba a mejor o a empeorar como persona.

Me eché a reír -¿Maestro Jedi? ¿A quién te refieres?- Inquirí  ¿A quién se refería? No recordaba, aunque en muchos casos tenía mala memoria, que Livila tuviera un buen amigo cazador, en realidad no recordaba que ella hubiera mencionado siquiera que pensaba en convertirse en cazadora ¿No era ella la que deseaba alejarse de los problemas? Como cazador uno tenía que estar siempre con cosas sobrenaturales y por sobre todas las cosas mentalizarse, quizá en que si moría nadie podría llorarlo –No sabía que hubo un momento en tu vida que hayas decidido convertirse en cazadora- La mire esperando a que me contestara algo. Me lleve una mano a la nuca y me revolví el cabello de esa zona –Pensé que no te gustaba  demasiado estar rodeada de problemas y sabes que como cazador lo estarás siempre- Era un consejo que le había tratado de dar a Jo Harvelle, pero tal parecía que mis consejos le entraban por una oreja y le salía por el otro, era una cazadora ahora con experiencia, aunque hacía mucho que no la veía.

Negué con la cabeza, aunque las cosas con mi hermano no eran excelentes, se podía decir que estaban bastante bien. Consideraba que Dean sabía algo que me estaba dejando afuera pero ¿Qué era lo que con tanto afán ocultaba? Que buena pregunta –Siento que no me dice todo y que guarda gran parte de una información que es importante.  No sé muy bien si se trata de una cosa egoísta o es porque hay algo mucho más oscuro detrás de la muerte de papá- E iba a dejar la charla por el momento hasta ahí, no quería revelar todo lo que sabía o mejor dicho, lo que creía saber porque todo eran suposiciones . La puerta del lugar se abrió de pronto, apagando la vela, era evidente que ahora si estábamos desprotegidos –No hagas movimientos bruscos, busca lo que estás buscando pero no de forma tan desesperada, así será mucho más fácil ponerte nerviosa- Miré a mi alrededor, estaba más que claro que eso era un demonio que acaba de entrar, quizá se encontraba ahora en algún cuerpo, la cuestión era ¿De quién? Y no falto mucho para que la pregunta quedará más que respondida.
La mesa donde se encontraba una pareja discutiendo se calló de pronto y la mujer se levantó de golpe, tirando el vaso de agua que mojo a su ex. Se acercó con paso bien decidido hasta nuestra mesa y allí se quedó, mirándonos como si fuéramos conocidos de toda la vida -¿Puedo ayudarte en algo?- Pregunte enmarcado una ceja y metiendo, sin que se notará, mi mano dentro de mi chaqueta, de esa manera tomaría un poco de agua bendita. Aunque tenía un arma de fuego y un cuchillo no me parecía justo sacarlo en aquellos momentos y mucho menos atacar a la humana –Es una sorpresa ver a un Winchester y a la mascota del demonio rubio- Esas palabras me desconcertaron y la mire a Livila ¿Se refería a mí como la mascota del demonio rubio o se refería a ella?



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Sáb Oct 25, 2014 12:53 am

Sam deseaba dejar atrás su pasado, eso estaba más que implícito. Al fin y al cabo, pasar la página era su decisión. Sólo suya. Ningún consejo que le diese podría hacerlo cambiar de opinión. Esperaba que mi silencio no le hiciese creer que no me interesaban sus problemas porque en verdad quería ayudarlo, pero yo no podía resolver lo que lo aquejaba. Cambiar, avanzar, todo eso debía ser algo de su propia elección.
"No cambiaría nada." pensé, pero no lo dije. Y, más tarde, Sam robó la respuesta de mi boca y sonreí ligeramente.
- Exacto. Las cosas sólo pueden suceder de una manera, por eso son como son. -

Su risa fue más que un compromiso porque mi chiste había sido tan tonto que no cabía posibilidad de que lo entendiese.
- Olvídalo. Fue un mal chiste. -
Mi vida entera se tornaba un mal chiste, por momentos. Negué con la cabeza. Claramente había expresado mal mis pensamientos.
- Nunca quise ser cazadora, Sam. Seamos honestos, sería un desastre. Sólo... no está demás saber cómo defenderse. Mantenerse vivo. -
Aunque a veces me esté muriendo por dentro...

Aunque mi intención era ayudarlo, quedaba más que claro que yo no era quien para darle un consejo. Mi vida entera era un desastre ¿cómo pretendía poder darle un consejo a la vida de alguien más? En el fondo, aunque había compartido pocos momentos con los Winchester, siempre había sentido cierta tensión en su relación. Nunca había pensado en involucrarme, de hecho no lo estaba pensando en ese momento. La familia es algo que no se elije, como así tampoco los problemas que trae consigo, y hay que aprender o al menos intentar sobrellevarla.
La conversación se tornó misteriosa y no me ofendí en lo absoluto. Quizá Sam no confiaba en mi lo suficiente como para interiorizarme en sus asuntos con Dean, lo cual no me parecía mal. Al parecer, era un denominador común entre los cazadores ser solitarios, hasta ermitaños y nada abiertos con los demás en cuanto a sus vidas personales. Supongo que así era más fácil. Incluso había algunos que disparaban primero y preguntaban después.
- Supongo que sólo es cuestión de ser paciente. No conozco mucho a Dean pero parece ser una persona algo... difícil de llevar. -

Cuando la vela se apagó, inmediatamente deslicé la mano bajo mi ropa buscando a tientas mi cuchillo mientras miraba alrededor, sin moverme demasiado, buscando el detalle que sobresaliese de la multitud y me diese una pista: bingo.
Una pareja, que hasta hacía minutos estaba teniendo una conversación bastante acalorada, era la fuente de aquella manifestación. La mujer dejó de hablar repentinamente y su vista quedó clavada hacia la nada, inmóvil. Se levantó, tirando un vaso con agua, y su pareja se mostró claramente confundida exigiendo una explicación. Ella lo ignoró por completo y el tipo se levantó, con su chaqueta en la mano, y desapareció dentro del baño de los caballeros.
Se acercó, sin titubear hasta nuestra mesa, despertando muchas dudas en mí. ¿Por qué ahí y por qué ahora? ¿Por qué todo volvía adónde había empezado?

–No hagas movimientos bruscos. -
Asentí suavemente con la cabeza. Sam deslizó disimuladamente la mano a uno de sus bolsillos. Yo, por lo pronto, había deslizado el cuchillo por debajo de la mesa y esperaba, con la mano firme, a que ella diera el primer paso.
– Es una sorpresa ver a un Winchester y a la mascota del demonio rubio-.
Tensé la mano que sostenía el cuchillo debajo de la mesa cuando la mujer dejó ver en un parpadeo sus ojos negros como el carbón.
¿Disculpa? Realmente te acabas de ganar un pasaje de ida al infierno.

- Lamento aguarte la fiesta pero este Winchester es el que no está disponible, dulzura. - dije, enarcando una ceja.
No podía evitar pensar que había una persona que realmente había perdido todo control de su cuerpo ahí adentro. Si lastimaba al demonio también le haría daño a ella y eso no era algo que quisiera hacer. Sam tampoco se movía, me preguntaba si estaba pensando lo mismo que yo.
- Si fuera tú, no haría ninguna estupidez en un lugar rodeado de gente que quiere tu cabeza arriba de una bandeja. - le aconsejé - ¿Qué quieres? -
Relajé la mano, afirmando los dedos en torno al mango del cuchillo que parecía cobrar un peso extra en mi mano. Ese peso me recordaba que la magnitud de mis futuras acciones podrían tener consecuencias graves, que quizá no sería capaz de soportar.


Última edición por Livila West el Dom Oct 26, 2014 9:11 pm, editado 1 vez
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Dom Oct 26, 2014 8:52 pm

Nunca me había planteado seriamente que sucedería si Livila se convirtiera en cazadora. Los de mi estirpe se transformaban en lo que eran por venganza o simplemente porque ya no existía nadie que los atará. No conocía a muchos que les gustará por el simple hecho de gustarle pasear por todo el país, correr riesgo y terminar, si uno tiene mala suerte, muerto en alguna parte. Quizá ella no fuera una mala cazadora, pero le faltaba mucho por aprender –Si, no viene nada mal un poco de entrenamiento contra cosas sobrenaturales y más ahora que al parecer se realizará una fiesta de monstruos- No sabía si ella se encontraba al tanto de la guerra entre los demonios, creo que era algo así como elecciones para presidente pero allá abajo. Me sonreí, si fuera todo tan cómico no estaríamos con mi hermano de aquí para allá asesinando, recolectando información y persiguiendo seres sobrenaturales –La regla número uno es: Sé siempre cuidadosa- Esa era la regla de oro, mi padre cada vez que se marchaba le decía esas palabras constantemente a mi hermano Dean. Cuando tenía la edad suficiente me las dijo a mí y ahora se las estaba diciendo a Livila.

Dean no era una persona difícil de llevar, simplemente era una persona reservada, mostraba una cuarta parte de su personalidad y siempre le gustaba destacar lo peor de él ¿Por qué? Nadie, excepto mi hermano sabían esa respuesta, supongo que así iba llevándolo mejor su vida de cazador. Dean podía ser machista y algo grotesco, pero tenía buen corazón y siempre sentía la necesidad de ponerse en peligro para salvar a los inocentes, quizá todos sus movimientos tuvieran un fin especial, eso no lo discutía y vamos a ser sinceros, era un poco extraño cuando se lo proponía, pero era mi hermano y tenía que quererlo así…demasiado cursi –Si, Dean es especial, de todas formas si charlas más de dos segundos con él y si tiene buen humor, hasta te puede parecer agradable- sonreí. Por más que fuéramos totalmente opuestos, el día y la noche, lo iba a defender a muerte, así como también rescataría siempre las cosas agradables que podía, mejor dicho, que tenía muy oculto y que no lo dejaba resaltar con facilidad –Si nos ponemos a analizar a mi hermano, primero que Freud se hace un festín y segundo creo que tiene miedo al abandono- Primero nos había dejo mamá, luego los dejé yo el día que mi padre me echo y después desapareció mi padre ¿Qué ejemplo se le podía dar? Todas las personas que él quería se marchaban sin más.

Las palabras que se deslizaron por la boca de Livila me dejaron perplejo ¿Desde cuándo contestaba de esa manera? No pude contener una carcajada y la deje salir. La demonio nos dedicó una mirada que fulminaba hasta el más insignificante ratón, se percibía mucha ira y ese sentimiento lo conocía bastante bien –Bueno, pero ¿Qué tenemos aquí? Un gatito que ahora se hace pasar por un león- Comentó el demonio cruzándose de brazos. Me estaba tentando a que la bañara en agua bendita, sentía deseos de levantarme, rociarla y llevarla a rastras hacia la calle. En un impulso me levante con la idea de hacerlo, me detuvo la frase de Livila, no estaba seguro de si por allí había cazadores, quizá si, como quizá no, pero al igual que nosotros ella tampoco tenía la certeza de que no los hubiera –Quería nada más pasar a saludar y de paso ver si todo estaba realmente bien, ¿Moleste en algo?- Pregunto la demonio mientras dibujaba una sonrisa caricaturesca en su rostro. Fruncí el ceño, no era buena idea echarle el agua allí mismo y mucho menos cuando los rostros de los comensales nos miraban atentos a cualquier situación fuera de lo común -¿Quién te envía? Porque estoy seguro de que te han mandado a vigilarme ¿No es así?- Azazel era un buen jugador y no mostraba sus cartas. No, él no era quién estaba tras mis pasos ¿Sería el otro demonio? Aquel que nadie mencionaba pero que simplemente estaba -¿Cómo se llama tu señor?- Le pregunte conteniendo una furia que estaba al borde de escaparse de mis garras, sentía deseos de tomarla del brazo y lanzarla afuera del bar, pero por dos motivos esenciales no lo hacía, uno: su novio se encontraba merodeando por allí y dos, estaba Livila presente, no me parecía muy prudente convertirme en alguien monstruoso.
-El Winchester se levantó de mal humor hoy- Una frase poco afortunada la que salió de la boca de la chica. Sonreí y trate de calmarme. No me iba a sacar de quicio, lo más importante era guardar la poca compostura que tenía y serenarme, aunque tuviera que morderme la lengua –Mejor nos marchamos- Le dije sin siquiera mirarla, mis ojos se clavaron en los del demonio que tal parecía estaba disfrutando de todo aquello.
-¿Ya se marchan? ¿Tan pronto? Que aburridos que son- Se echó a reír, di un paso hacia ella y saque el frasco, mi única intención era que se tragara todo el agua, si podía hacerle sufrir hasta que implorara clemencia. Recordé que nos miraban todos y que además era más fácil para el demonio escaparse en una situación así, no había nada que la atará al bar. No podía quitarle la mirada de encima, quería, necesitaba y trataba de sosegar mi ira para no cometer una locura –Si, ya hemos termino- Concluí recogiendo lo poco que me quedaba de fuerza interior, me encontraba a escasos pasos de asesinarla allí mismo, en realidad al demonio no le haría nada, hasta podía oír la carcajada en mi cabeza, y lo más probable fuera que la humana quedará moribunda, era eso lo que me impedía hacerlo.



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Dom Oct 26, 2014 11:02 pm

Era triste pensar que Dean había corrido la misma o peor suerte que Sam. Todo lo que reflejaba en su personalidad, eso que tanto me desagradaba, era dolor, tristeza, el vacío que le había provocado el abandono y todo lo que Sam me estaba confiando. Imaginaba que al ser mayor, Dean debería haberlo pasado mucho peor. No me compadecí de él pero, por un momento, me sentí un poco culpable por no tenerle tanta paciencia.
Hubiera estado 100% segura de que esa indeseada visita tenía que ver con Ruby si no supiera que era tan perfeccionista que jamás le confiaba a nadie sus trabajos. Dado que, como ella decía, yo era una de sus favoritas, estaba segura de que no dejaría que las manos de nadie más se cerrasen en torno a mi cuello. ¿Cuánto tiempo tardaría en descubrir que le había fallado? Llevaba más de un año sin verla pero tenía la extraña sensación de que ella no llevaba un año sin verme a mí. Además, nuestra para-nada-cordial invitada se había referido a mi como "la mascota del demonio rubio" Definitivamente no venía de parte de Ruby. Tenía dos opciones: o el bando contrario estaba empezando a reclutar gente o ella venía por Sam. Ninguna de las dos cosas iba a llegar a buen puerto mientras yo estuviese presente. Quizá no supiese maniobrar un arma sin lastimarme gravemente pero intentar estupideces para huir, esa si que era mi especialidad.
Decía que pasaba a saludar... ¿Era ese algún tipo de advertencia de que nos estaba vigilando? Definitivamente nos había seguido desde el cementerio y había esperado el momento justo para entrar. O quizá nos había estado esperando adentro...

–Bueno, pero ¿Qué tenemos aquí? Un gatito que ahora se hace pasar por un león-
- Mala suerte para ti. Los gatitos tienen garras. -

Apreté tan fuerte el mango del cuchillo que estaba segura de que estaba imprimiendo una marca en mi mano.

-¿Cómo se llama tu señor?- la increpó, Sam.
Lo poco que sabía sobre los demonios era que eran casi  tan jodidos como mentirosos. Bien podría mentir si le contestaba o desviar la conversación para el lado que quisiese. Después de todo, era ella quien había venido buscándonos a nosotros. Era ella la que tenía ganas de decir algo. Y yo, por mi parte, lo que menos tenía era ganas de conversar con un ser de esa naturaleza.
Sam anunció que nos marchábamos. No me moví de mi lugar y él tampoco. Cuando dio un paso más y volvió a amenazarlo entendí lo que planeaba. Quería que reaccionáramos para quedar al descubierto: éramos un cebo, carnada. Intenté mirar alrededor buscando a alguien más pero no quería apartar demasiado tiempo la mirada del demonio. ¿Acaso eso era una emboscada? Sam avanzó decidido dispuesto a mostrarle al demonio que había acabado con su paciencia y, sin siquiera pensar dos segundos, rápidamente metí el cuchillo en mi bolsillo trasero y tomé a Sam lo más fuerte que podía por el brazo. No medié palabra, simplemente apreté mis dedos. Sam no cedía ni un milímetro y eso me preocupaba. ¿Éramos dos contra cuántos?
- Creéme, no quieres hacer esto aquí. - le advertí a la chica.
Y nosotros tampoco. Al menos yo no...
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Sáb Nov 01, 2014 12:44 am

Noté como las manos de Livila apretaban mi brazo, por más fuerza que ella hiciera no podría detenerme, en caso de que me abalanzará, como realmente quería hacerlo, contra el demonio. Suspiré, era en vano toda esa perorata que le estaba dando, era fácil notar que estaba disfrutando de todo aquel espectáculo –Te has salvado de que te asesine, y no porque eres un demonio asqueroso, sino porque estás usando el cuerpo de una mujer inocente- Bajé mi ansiedad y mi furia, no valía la pena verme envuelto en ninguna discusión más, temía perder el control inmediatamente y luego arrepentirme de haberlo hecho.
La mujer nos sonrió a ambos y tras dar una reverencia…¿Una invitación a que la asesine, quizá? Decidí no moverme, mientras no le quitaba la mirada de encima. El demonio se echó el cabello para atrás y sin regalarnos ninguna invitación provocativa, se marchó del sitio sin más.
Fue en aquel preciso momento donde pude relajarme completamente, baje mis hombros y regule mi respiración, la aparición de aquel ser había logrado que sacará lo peor de mí, no era nada agradable y satisfactorio que Livila viviera aquella experiencia tal vez extraña para ella –Lo siento- Comenté sin mirarla, a pesar de que ya me sentía seguro y sabiendo que no corríamos peligro alguno, tenía una sensación extraña que me recorría todo el cuerpo. Cada vez que le ira me abrazaba, después me quedaba la sensación de vacío.

Me digné a mirarla a la cara, sentía vergüenza ante mi comportamiento bastante extraño –Pueden sacar hasta la persona más tranquila del mundo. Supongo que Buda jamás se encontró con uno de ellos- Comenté en forma de broma, era mejor disipar un poco aquella tensión que se había vivido segundos atrás. Volví a tomar asiento, porque si bien mi reacción anterior fue haberle dicho que ya nos marchábamos, tenía un par de preguntitas que le quería hacer a Livila –No sé porque pero no sentí que me estaba hablando a mí- Levanté los ojos y me concentré en ella ¿Se había encontrado con algún demonio por estos días? No recordaba si ella hizo mención de eso en la charla anterior –No recuerdo si te lo he preguntado ¿Te has topado con alguno de su especie?- Creí que no, porque aparentemente Livila había tenido un año bastante tranquilo, pero tal parecía que aquel demonio la conocía, que me conozca a mí no es la gran sorpresa, ¿Quién no conocía mi apellido? Nuestro trabajo siempre se ha basado en eliminar a los de su especie. Cada vez que nos encontrábamos con algún demonio, sacaba a relucir la buena reputación que teníamos allí abajo –No quiero robarte demasiado el tiempo Liv, pero sentí que te hablaba más a ti que a mí- Por alguna maldita razón aquella mujer se había atrevido a acercarse a nuestra mesa pero tal parecía que no estaba dispuesta a decirnos cuales eran sus planes –Las cosas se están poniendo extrañas. No sé qué está sucediendo pero tal parece hay una revolución allí abajo que pronto va a estallar en la tierra- Dean y yo teníamos que apurarnos si realmente sentíamos la necesidad de detener todo aquel embrollo, aunque Azazel no había sido de mucha ayuda la vez que nos embauco -¿Qué sabes de protección?- Y esta vez me importo poco si existía algún otro demonio pululando por allí, porque al menos podría escuchar que no les iba a ser tan sencillo acercarse a ella. Clavé mis ojos en los de ella, algo no me estaba diciendo, no era quién para reprochar nada, y mucho menos sabiendo que Livila también escondía secretos.



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Sáb Nov 01, 2014 3:01 pm

La fuerza que tenía Sam me impresionaba y, por un momento, creí no reconocerlo en el gesto que cruzaba su rostro. ¿Eso tenía algo que ver con lo que Ruby me había advertido? ¿Qué le pasaría a Sam si cumplía con mi cometido? Había pasado más de un año desde la última vez que había tenido novedades de la demonio que tan vigilada me tenía. ¿Volvería a buscarme si descubría que no había cumplido con lo pactado? Sam desistió de lo que fuera que tuviese en mente y relajó, sólo lo necesario, sus hombros. La demonio sonrió a sus anchas, haciendo una reverencia, y se retiró, dejándonos anonadados a ambos tratando de retomar nuestra conversación. ¿Qué diablos había sido eso?
Sam trató de relajarse, bromeando sobre lo sucedido, y le restó importancia al encuentro. Debía estar acostumbrado a que aquellas criaturas saltasen delante de él una y otra vez sólo por el hecho de llevar el apellido Winchester. Si era como Ruby decía, Sam y Dean eran famosos en cada una de las alcantarillas del infierno. Exhalé aliviada, no sabía por cuánto tiempo había estado conteniendo inconscientemente la respiración. Sam parecía haber vuelto a ser el mismo de siempre. Pero ¿qué había sido esa expresión... animal que había cruzado su rostro? No sabía cuáles eran esos poderes de los que Ruby hablaba y Sam no había hecho que nada pasase pero, si significaba convertir a Sam en eso yo... yo no podía hacerlo.


– No sé porque pero no sentí que me estaba hablando a mí. -
Sam fijó sus ojos marrones en mí y, por un momento, sentí que una pesa gigante me caía en el estómago.
- Lo siento. - fue lo primero que atiné a decir.
Apoyé mi frente en la palma de mi mano y alejé la vista de Sam por un momento. Tal vez, alguien debería saberlo: un cazador. Era una forma de que si algo me pasara alguien se encargase de darle su merecido a esa traidora. ¿Era ella la traidora o lo era yo? Tal vez lo éramos ambas.

– Las cosas se están poniendo extrañas. No sé qué está sucediendo pero tal parece hay una revolución allí abajo que pronto va a estallar en la tierra. -
¡Vaya descubrimiento!
- Eso es justo lo que está pasando. - tragué saliva. -  Los demonios están escogiendo bandos y están cazando gente... como yo. Debería haber acudido a ti antes pero yo sólo... -
Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. Seguía siendo débil  y demasiado orgullosa como para pedir ayuda.
... estaba asustada. Ya no sé en quién confiar. -
Lo miré a los ojos, tratando de encontrar al Sam que había conocido esa noche en el motel y ahí estaba, mirándome. Podía leer en él que me daría la ayuda que necesitaba pero era demasiado cobarde para pedírsela. Me daba vergüenza admitir que había pactado su propia seguridad con un demonio.


- ¿Qué sabes de protección? -
¿Realmente estaba dispuesta a hacer eso?
- Poco. - dije, sin mirarlo.
Hice un esfuerzo descomunal por levantar la vista y, cargando una gran vergüenza, mirarlo a los ojos.
- Sam necesito tu ayuda. Estoy en graves problemas. -
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Vie Nov 07, 2014 12:50 am

Las disculpas de Livila me dejaron confundido, no entendía muy bien el motivo por el cual ella se estaba disculpando conmigo. Me quedé callado hasta que comenzará a hablar nuevamente y noté que desviaba la mirada de la mía -¿Sucede algo malo? -Pregunte realmente preocupado, admitía que Livila era un imán para los problemas, pero algo realmente grave le estaba sucediendo. Parpadeé ante la afirmación de ella ¿Cómo podía saber con exactitud lo que estaba pasando en el infierno? Más dudas me genero aquello. Ladeé el rostro mientras fruncía mi ceño tratando de pensar en algo que me aclarara todo aquello -¿Cómo sabes todo eso? Ni yo lo sé que me he encontrado hace poco con el demonio de ojos amarillos- Era evidente que Livila sabía algo que claramente ni mi hermano, ni yo lo sabíamos. Hasta el momento teníamos entendido que se trataba de una guerra entre dos demonios que necesitaban obtener una parte del infierno, que lamentablemente los humanos la pagábamos pero ¿Qué tenía que ver alguien como Livila? –Lo que no puedo entender es el motivo de que te sumes a los trofeos de los demonios ¿Por qué dices que recolectan gente como tú?- Quizá si lograba hacer un esfuerzo y pensaba en algo podía encontrar mucho más rápido la respuesta, pero por más que hondara en mis recuerdos con demonios años atrás, ninguno me había revelado algo tan importante como lo estaba haciendo la chica.
Negué con la cabeza –No hay nada que disculpar- Y más sin saber el motivo por el cual me estaba pidiendo perdón. Alcé una mano y la estiré para al menos tocar un hombro, dándole a entender que podía confiar en mí, aunque no podía llegar a comprender cuan grave era el problema para que se pusiera de aquella manera –Oye, no hay nada que no se pueda arreglar- Comencé diciendo, palabras que Dean utilizaba cuando éramos muy pequeños y me veía llorando o a punto de hacerlo –Hasta los pactos hoy en día se pueden romper, hay que matar a un par de demonios, y quizá no resulte tan sencillo, pero todo tiene solución- Si, estaba siendo un poco, demasiado optimista, no era tan fácil, después de todo, romper un pacto con alguien a quién claramente le vendiste tu alma, pero si Livila había hecho algo así, querida darle un poco de esperanza.

Dejo mi lado de la protección, podía quedar en segundo plano, lo más importante hasta ahora era concentrarnos en el problema de la rubia ¿En qué lío se veía metida? Las palabras que salieron de su boca realmente me asustaron -¿Qué has hecho?- Fue lo que me salió impulsivamente. Por mi parte estaba dispuesto a ayudarla en lo que pudiera pero necesitaba que se abriera un poco más, que confiara en mí y que me contara absolutamente todo -¿Qué es lo que te tiene tan angustiada?- Las palabras no llegaban y mi ansiedad estaba al borde del colapso. Algo me decía que la demonio que acababa de desaparecer tenía algo que ver en todo esto -¿Has vendido tu alma? Livila ¿Con qué fin?- Me adelanté a los hechos, sin saber si realmente era eso lo que había sucedido o no.



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Mensaje  Livila West el Sáb Nov 08, 2014 1:11 am

Como si no fuera suficiente estar en problemas, me estaba metiendo en uno mucho más grande al confesarle a Sam lo que sabía. Tenía que ser cuidadosa de no hablar más de la cuenta. Por el momento, no podía lanzar todo lo que sabía de forma explosiva; los daños colaterales podían ser irreversibles. Estaba haciendo un trabajo de hormiga. Si le confesaba a Sam el asunto de Ruby iba a tardar exactamente treinta segundos en ir en busca de ella y la rubia tardaría otros treinta segundos en llegar adonde quiera que estuviese para cortarme la garganta y pintar una bella obra impresionista con mi sangre.
Sam estaba confundido. Lo entendía, había sido demasiada información. Yo tampoco me había tomado a la ligera cuando había oído esas confesiones de parte de Ruby.

- ¿Cómo sabes todo eso? Ni yo lo sé que me he encontrado hace poco con el demonio de ojos amarillos. -
¿Sam había estado en contacto con Azazel? ¿Cómo era eso posible? Tanto tiempo queriendo conocerlo y resultaba que estaba más cerca de lo que imaginaba. Parpadeé repetidas veces para alejar ese pensamiento. Lo único por lo que rogaba era por no estallar en llanto frente a Sam y lucir aún más idiota de lo que seguramente estaba luciendo en ese momento.

¿Por qué recolectaban gente como yo? No lo sabía. Siempre había pensado que sería una estrategia brillante por parte de los demonios el tener psíquicos que pudiesen predecir los movimientos del bando contrario. He aquí el problema: las visiones no podían ser controladas. Además, Ruby había dicho que buscaban civiles especiales. Tal vez no todos ellos eran iguales a mí. Quizá podían hacer algo más.
- No lo sé, yo sólo... oí rumores. -
Si confesaba que estaba en contacto con Ruby, perdería cualquier chance de que Sam me ayudase. Eso no era del todo una mentira, trabajaba en una cafetería que era lugar de reunión para cazadores; fácilmente podría haber oído eso en cualquier parte.
El peso de la mano de Sam sobre mi hombro representaba toneladas, en un sentido metafórico. Estaba dándome la confianza que no sabía si podría mantener. ¿Y si para seguir con vida era necesario que vendiese esa mano? ¿Sería capaz de algo así? Cerré los ojos y ladeé ligeramente la cabeza. Si había algo que no se podía arreglar: la muerte, y hacia allá iba si no encontraba el maldito As bajo mi manga.

Sam se mostró algo exaltado ante mi comportamiento inquieto. Moví nerviosamente mi pie derecho debajo de la mesa.

- ¿Has vendido tu alma? -
- ¡No! - contesté, alterada.
Peor. Te vendí a ti.
No me iba a dar por vencida. Era capaz de evitar ese desastre o, al menos, de intentarlo pero sería increíblemente complicado y necesitaría aprovechar al máximo todo el tiempo que tenía.
- Sam, necesito que confíes en mi y no me hagas preguntas. Necesito un arma. -
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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Sam Winchester el Vie Nov 14, 2014 9:19 pm

Asentí con la cabeza, los rumores estaban por todos lados, ya los cazadores ni siquiera se preocupaban realmente si lo estaban hablando en voz alta o no, De todas formas agradecía que no fuera un terrible caos, que todo estuviera aún bajo control, si bien varios de los demonios estaban por allí pavoneándose como era de esperarse, todavía guardaban un cierto recato para no dejarse ver por cazadores bien entrenados –No te acerques a ningún demonio ¿Me has escuchado?- No sabía a ciencia cierta qué era con exactitud lo que buscaban de gente como Livila, era de esperarse cualquier cosa por parte de ellos, pero mejor mantenerlos a distancia y entablar conversación lo menos posible, uno nunca sabía con quién podía encontrarse por el mundo, porque ya uno se ponía paranoico si iba por las calles lanzándole agua bendita a todo aquel que se le acercara –Si ves que alguien es extremadamente raro, sólo di lo poco y necesario y si no quieres mencionar tu nombre verdadero, mejor- Los cazadores por lo general no decíamos nuestros nombres reales, era mucho más sencillo hacernos pasar por otra persona, robarle la identidad para hacernos tarjetas de crédito y crearnos una vida que no era la nuestra. Vaya…que imaginación.

¿Qué necesitaba un qué…? Me quedé perplejo y fruncí levemente el ceño, por más que ella no quisiera que hiciera demasiadas preguntas las estaba haciendo en mi cabeza que se agolpaba con impaciencia -¿Para qué diablos necesitas un arma?- Pregunte realmente sorprendido y dejaba ver ese sentimiento en mi rostro -¿En qué lío te has metido?- Indagué, necesitaba saber en qué estaba pensando la rubia y en aquellos momentos desee haber tenido el don de leer las mentes. Levanté la mano rápidamente –No voy a hacer más preguntas, confió en ti- Mencioné sin más buscando entre mis prendas un arma simple y sencilla que pudiera usar, un cuchillo, mi primer arma, recordaba que papá no quería que estuviera desprotegido y como no podía llevar armas al colegio, me proveyó de un cuchillo corto y con mucho filo. Le daría uno igual a Livila. Lo saqué y lo coloqué sobre la mesa –No sé qué clase de arma quieres, pero este es el mejor para ti, todos los días baña la hoja con agua bendita- La miré mientras le acercaba el objeto cortante –No me digas que querías un arma de fuego- No era una pregunta, sino más bien una afirmación. No, definitivamente no le daría a ella una pistola o un revolver y más sabiendo que no está familiarizada con aquellas.

Miré la hora de mi reloj, no quería sonar descortés, pero debía marcharme lo más rápido posible, no me sentía a gusto dejándola sola pero debía hacerlo –Tengo que irme, por favor mantente a salvo ¿Quieres?- Pregunte mientras dibujaba una leve sonrisa en mi rostro. No deseaba que le pasará nada malo y más sabiendo que quizá la gente como ella estaba en peligro latente –Si necesitas ayuda ya sabes que puedes contar conmigo- Asentí con la cabeza y me levanté de la silla –Llámame- Y tomé una servilleta del local, encontré un bolígrafo y garabateé mi teléfono ¿Cuántas veces lo había cambiado? Le entregue el papelito y espere a que se lo guardara en su bolsillo –Cuídate ¿Si?- Me preocupaba dejarla sola allí. Me acomodé la chaqueta y comencé a caminar hacia la puerta, con un ademán con la cabeza, me despedí de ella, sinceramente me temía lo peor, realmente esperaba que Livila no se viera metida en problemas.



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Re: 001 No more unfortunate moments -L.W-

Mensaje  Livila West el Sáb Nov 15, 2014 1:45 am

Al instante de lanzar ese descabellado pedido al aire, en voz alta, me arrepentí. ¿Qué iba a pensar Sam de mí? No confiaría ciegamente en ayudarme, no de esa forma.
– No te acerques a ningún demonio ¿Me has escuchado? - me advirtió fuertemente, como si supiera a qué me estaba enfrentando.
No podía decírselo, de ninguna manera. Querría enfrentar el problema por sí solo, dejándome a un lado, y eso lo metería en peores problemas. Dios, Ruby iba a matarme. A veces tenía la sensación de que él y Dean siempre sabían perfectamente a qué se estaban enfrentando y sólo fingían desconocer la situación como un acto rutinario. ¿Lo sabía o no?
De repente, ahí estaba de vuelta, lanzando un montón de consejos sobre cómo debía moverme con desconocidos. Siempre todo involucraba más y más mentiras. Dejar las cosas en claro nunca era una opción. ¿Por qué me protegía? La última persona que había intentado cuidarme... ni siquiera sabía dónde estaba.

Se mostró claramente sorprendido, diría que hasta enojado y me indagó al respecto. Me mordí la lengua.
Por favor, no me hagas hablar.

– No voy a hacer más preguntas, confío en ti. -
Contuve las lágrimas. Sentía que lo estaba traicionando.
Lo siento.
Puso un cuchillo sobre la mesa y me habló antes de dármelo. No era la gran cosa, no lo que esperaba pero era mil veces mejor que llevar un improvisado cuchillo de cocina atado a los jeans. Tomé el cuchillo, deslizándolo bajo mi mano, cuidando de no rozar la mano de Sam. Repentinamente, todo me hacía sentir culpable por una decisión que aún no había tomado. Fruncí los labios cuando mencionó mi deseo oculto de manejar un arma de fuego. No respondí. Cuando miró su reloj comprendí que nuestra conversación se había extendido más de la cuenta. Claro que podía contar con él, no hacía falta que me lo dijera. El punto era ¿cómo contar con él y pedirle ayuda para no involucrarme en un asunto en el cual él era precisamente la pieza principal?


– Llámame -
Su voz sonó casi como una orden. Me dio una servilleta en la que apuntó su teléfono. Guardé celosamente el papel con un movimiento rápido en uno de mis bolsillos. El cuchillo, aún escondido bajo mi mano sobre la mesa.
– Cuídate ¿Si? -
Asentí con la cabeza, viendo como se preparaba para irse.
- Sam... - tanto silencio me había secado la boca. - Ten cuidado. -
Dije, casi como un deseo. Si Sam se mantenía junto a Dean, que era lo más probable, sería más difícil llegar a cualquiera de los dos por separado. Si no podía evitar el desenlace, al menos trataría de convertir el camino en un laberinto. Sam desapareció por la puerta dejándome con una gran responsabilidad a cuestas, un problema en el que yo sola me había metido. Dejé veinte dólares sobre la mesa, para pagar la cerveza, y trabé el cuchillo en el costado de mis jeans sin siquiera mirarlo.
Si quería sobrevivir, no se trataba de elegir al bando ganador, sino de mostrar que realmente era capaz de ganar en cualquiera de los dos lados. Yo marcaba la diferencia. Eso era lo que me hacía especial.


ROL FINALIZADO
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